Chapingo siembra futuro en el distrito 07: nace alianza histórica para fortalecer Escuelas Campesinas
El modelo de Escuelas Campesinas busca revitalizar el campo veracruzano mediante capacitación, participación comunitaria y acompañamiento técnico especializado.
Por Arquímedes González.
Tlapacoyan, Ver., a 23 de febrero de 2026.- En el marco del Día del Agrónomo, la diputada federal Mónica Herrera Villavicencio firmó un convenio de colaboración con la Universidad Autónoma de Chapingo para la creación y fortalecimiento de Escuelas Campesinas en los nueve municipios que integran el distrito 07 con cabecera en Martínez de la Torre. La iniciativa busca reactivar la organización productiva del campo, apostando por la capacitación técnica, la participación social y el acompañamiento académico.
Una alianza con raíces históricas
La firma del convenio representa un paso estratégico para revitalizar el modelo de Escuelas Campesinas, una estructura organizativa que en México ha demostrado su capacidad para fortalecer la producción rural desde la base comunitaria.
Durante el acto protocolario, la legisladora destacó que esta alianza con Chapingo —institución reconocida históricamente como referente nacional en formación agrícola— permitirá acompañar técnicamente a productores, ejidatarios y pequeños propietarios con conocimientos actualizados en materia agropecuaria, organización social y desarrollo sustentable.
“El campo necesita organización, capacitación y unidad; las Escuelas Campesinas son el espacio donde el conocimiento técnico se encuentra con la experiencia del productor”, subrayó.
Impulso regional: nueve municipios en ruta
El proyecto contempla la implementación progresiva de Escuelas Campesinas en los nueve municipios que integran el distrito 07, una región con vocación agrícola donde convergen cultivos estratégicos y una fuerte identidad campesina.
Se informó que Veracruz ha sido el único estado que ha impulsado de manera amplia este modelo, logrando instalar alrededor de mil 500 escuelas en distintas etapas. Municipios como Tlapacoyan, Martínez de la Torre y Misantla han sido pioneros en demostrar que el esquema funciona cuando existe participación activa de la comunidad.
El programa, que el año pasado cumplió 25 años de implementación en el país, se plantea ahora como una herramienta renovada frente a los desafíos actuales: cambio climático, encarecimiento de insumos y necesidad de mayor productividad con enfoque sustentable.
Organización comunitaria como eje de transformación
Más que un programa asistencial, el modelo de Escuelas Campesinas promueve la organización horizontal entre productores, el intercambio de saberes y la toma colectiva de decisiones.
La diputada explicó que la Carta Intención firmada con Chapingo permitirá sumar esfuerzos académicos y técnicos para fortalecer la capacitación agrícola, la diversificación productiva y el valor agregado en las cadenas locales.
Asimismo, se anunció que se invitará a presidentes municipales, instituciones educativas y al Tecnológico de Úrsulo Galván extensión Tlapacoyan para integrarse al proyecto, buscando generar una red de colaboración interinstitucional que consolide la estrategia en toda la región.
Participación académica y respaldo técnico
En el evento estuvieron presentes representantes de la Universidad Autónoma de Chapingo, entre ellos Luis Gerardo Esparza Hernández, director del Departamento de Sociología Rural; Bernardino Mata García, coordinador del Centro Interdisciplinario de Investigación y Servicios para el Medio Rural; Silverio López Méndez, investigador del Departamento de Sociología Rural; Alberto López Rojas, del Departamento de Zootecnia; y Adrián Lozano Toledano.
También participó el ingeniero Marcelino Bustos, director de Fomento Agropecuario del Ayuntamiento de Martínez de la Torre, quien resaltó la importancia de vincular la experiencia académica con las necesidades reales del productor.
Más que un convenio: una apuesta por el campo
En un contexto donde el sector agropecuario enfrenta presiones económicas, climáticas y de mercado, la reactivación de las Escuelas Campesinas se presenta como una estrategia que combina tradición organizativa con conocimiento técnico especializado.
La iniciativa no solo busca incrementar la productividad, sino también fortalecer el tejido social rural, promover prácticas sostenibles y dignificar el trabajo del campesino.
Con esta alianza, el campo veracruzano vuelve a colocarse en el centro del debate sobre desarrollo rural, apostando por un modelo que combina conocimiento, organización y participación comunitaria como semillas de un futuro más sólido para las familias productoras.




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