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Frente frío 37 fortalece al campo misanteco: lluvias llegan en momento clave para los cultivos

Ingeniero agrónomo destaca beneficios para cítricos y llama a reforzar fertilización
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 23 de febrero de 2026.- El paso del frente frío número 37 por el municipio de Misantla no solo dejó lluvias y algunas afectaciones urbanas, sino que representó un respiro significativo para el sector agrícola. 

El ingeniero agrónomo Eloy Marín Hernández aseguró que las precipitaciones llegaron en el momento justo, favoreciendo principalmente a los cultivos de cítricos, que constituyen la base productiva de la región.

La lluvia que el campo esperaba

Tras varias semanas de intenso calor y marcada escasez de humedad en el suelo, los productores del campo misanteco aguardaban con expectativa las lluvias que finalmente trajo el frente frío 37. A diferencia de otros fenómenos meteorológicos que suelen causar pérdidas o daños, en esta ocasión el balance para el sector agrícola fue positivo.

“El campo lo benefició mucho, hacía muchísima falta el agua y afectaciones en los cultivos no hubo; al contrario, estábamos esperando la lluvia para que hubiera beneficio”, expresó el ingeniero agrónomo Eloy Marín Hernández al ofrecer su valoración técnica sobre el impacto del fenómeno.

La precipitación permitió recargar la humedad del suelo, elemento fundamental para sostener el desarrollo vegetativo de los cultivos, especialmente en una temporada caracterizada por altas temperaturas y prolongados periodos de sol intenso.

Los cítricos, columna vertebral de la economía rural

En la región de Misantla, los cítricos representan la principal actividad agrícola. Bajo esta categoría se engloban diversas variedades que sostienen la economía de cientos de familias productoras.

Entre las especies más cultivadas destacan el limón persa, naranjas tardías, naranja Valencia, toronja (fremont), tangerinas, naranja mars, moro y delicias, entre otras. Esta diversidad permite que la producción se mantenga durante buena parte del año, abasteciendo tanto mercados locales como regionales.

Las lluvias recientes contribuyen a mejorar el calibre y la calidad del fruto, favoreciendo la absorción de nutrientes y reduciendo el estrés hídrico que puede provocar caída prematura de flores o frutos pequeños. Además, la humedad facilita los procesos fisiológicos de la planta, fortaleciendo el follaje y mejorando la capacidad productiva.

Desde una perspectiva técnica, la lluvia en esta etapa del ciclo agrícola resulta estratégica, ya que prepara a los cultivos para soportar las altas temperaturas que se prevén en los próximos meses.

Cultivos de corto plazo: presencia limitada, pero con impacto positivo

Aunque históricamente el maíz y el frijol han sido parte de la tradición agrícola regional, en la actualidad su superficie de siembra en Misantla es reducida en comparación con décadas anteriores. Sin embargo, los productores que aún mantienen estos cultivos también resultaron beneficiados por la precipitación.

La humedad favorece la germinación y el desarrollo inicial de las plantas, además de reducir la necesidad inmediata de riegos suplementarios, lo que representa un ahorro en costos de producción.

No obstante, el ingeniero Marín Hernández subrayó que el beneficio de la lluvia debe complementarse con prácticas adecuadas de manejo agronómico.

Fertilización y manejo: claves para enfrentar los “grandes soles

El especialista advirtió que, tras las lluvias, es fundamental implementar programas de fertilización oportunos para fortalecer las plantas ante los periodos de calor extremo que se aproximan.

“Tenemos que fertilizar para que los productos aguanten un poquito más esos grandes soles que van a estar”, señaló, haciendo referencia a las altas temperaturas que suelen presentarse en la región durante los próximos meses.

Una nutrición adecuada permite que los cultivos desarrollen sistemas radiculares más fuertes y una estructura foliar más resistente, factores que ayudan a enfrentar el estrés térmico y a mantener la calidad del fruto. Además, la aplicación correcta de fertilizantes tras un evento de lluvia facilita una mejor absorción de nutrientes.

El agrónomo destacó que el manejo integral del cultivo —incluyendo poda, control fitosanitario y fertilización balanceada— es esencial para aprovechar al máximo los beneficios que dejó el frente frío.

Una señal de esperanza para el sector agrícola

Más allá del episodio climático, el paso del frente frío 37 deja una lectura alentadora para el campo misanteco. En un contexto donde la variabilidad climática representa uno de los mayores desafíos para la producción agrícola, recibir lluvias en el momento adecuado marca la diferencia entre una temporada complicada y una con expectativas favorables.

El fenómeno demuestra también la dependencia directa del sector primario respecto a las condiciones naturales y la importancia de fortalecer estrategias de adaptación al cambio climático, incluyendo sistemas de captación de agua, diversificación de cultivos y capacitación técnica constante.

El campo misanteco, que días atrás esperaba con incertidumbre la llegada de la lluvia, hoy encuentra en ella una oportunidad para consolidar su producción y prepararse ante los retos climáticos que aún están por venir.

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