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Caso de rabia humana en Veracruz reaviva alerta sanitaria y llamado a la prevención

Vacunación oportuna y activación de protocolos médicos, claves para evitar desenlaces fatales
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 3 de febrero de 2026.- La confirmación de un caso de rabia humana en Veracruz, ocurrido en 2025 pero difundido recientemente, volvió a colocar en la conversación pública una enfermedad que muchos creían erradicada. El médico veterinario Gustavo Salazar Grosskelwing advirtió que la rabia sigue presente en animales de la región y que la prevención, la vacunación y la atención médica inmediata tras cualquier posible exposición son determinantes para salvar vidas.

Un caso que encendió nuevamente las alertas

Aunque la noticia comenzó a circular en días recientes, el caso de rabia humana en Veracruz ocurrió desde septiembre de 2025. La persona afectada se contagió tras tener contacto directo con un murciélago infectado, una vía de transmisión menos común en la percepción popular, pero bien documentada en la literatura médica.

El doctor Gustavo Salazar explicó que este tipo de situaciones recuerdan que la rabia no es una enfermedad del pasado. Si bien México ha logrado importantes avances en el control de la rabia transmitida por perros, los reservorios silvestres siguen representando un riesgo latente.

La difusión tardía del caso no reduce su relevancia: al contrario, evidencia la necesidad de mantener una vigilancia constante y reforzar la cultura de prevención.

La rabia: mortal pero prevenible

La rabia es una enfermedad viral que ataca el sistema nervioso central y que, una vez que presenta síntomas clínicos, tiene una letalidad cercana al 100%. Sin embargo, también es una de las enfermedades más prevenibles si se actúa a tiempo.

El especialista subrayó que el contagio puede ocurrir no solo por mordeduras, sino también por contacto de saliva infectada con heridas abiertas o mucosas. En años recientes se han documentado casos asociados a ganado bovino infectado, lo que amplía el espectro de riesgo para personas que trabajan en el campo.

Recordó un antecedente en Jalisco, donde una persona se contagió tras introducir la mano en la boca de un bovino enfermo. Situaciones como esa, que pueden parecer cotidianas en entornos rurales, representan un peligro real si no se toman precauciones.

Protocolos que salvan vidas

Uno de los mensajes centrales del médico es que la población no debe entrar en pánico, sino actuar con rapidez y responsabilidad. Ante cualquier sospecha de exposición —mordedura de animal silvestre, contacto con murciélagos, agresiones de fauna urbana o manipulación de animales enfermos— se debe acudir de inmediato al centro de salud.

Ahí, el personal médico evalúa el riesgo y, de ser necesario, activa el protocolo de profilaxis post exposición, que incluye la aplicación de vacuna antirrábica y, en ciertos casos, inmunoglobulina.

Salazar Grosskelwing compartió que él mismo activó su esquema preventivo tras una posible exposición, lo que le brinda tranquilidad. Su experiencia refuerza que los protocolos funcionan cuando se aplican a tiempo.

Panorama regional: entre el riesgo y la conciencia

En la región se han registrado casos de rabia en ganado en años recientes, con picos importantes en 2023 y un ligero repunte en 2024. Para 2026, el especialista vislumbra un escenario más alentador, en parte gracias a la mayor difusión de información y a que más productores están vacunando a sus animales.

Este cambio de actitud demuestra que la comunicación preventiva tiene impacto. No obstante, insiste en que bajar la guardia sería un error, pues la presencia de murciélagos hematófagos y otros reservorios silvestres mantiene vigente la amenaza.

Más allá de la rabia: enfermedades zoonóticas en la mira

El médico recordó que la rabia no es la única enfermedad que puede transmitirse de animales a humanos. Existen otros padecimientos zoonóticos que requieren vigilancia, por lo que consideró fundamental fortalecer la educación sanitaria, especialmente en comunidades rurales donde el contacto con animales es cotidiano.

La clave, insistió, es la información clara y oportuna: saber identificar riesgos, no manipular animales silvestres y reportar conductas inusuales en fauna doméstica o de campo.

La reaparición de un caso humano recuerda que la rabia sigue presente. La diferencia entre la vida y la muerte puede depender de una decisión tomada a tiempo.

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