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Once millones de mexicanos ignoran su salud: gasto en medicinas golpea más a los hogares pobres

México,
a 5 de agosto de 2025.- A pesar de vivir con algún problema de salud, más de 11 millones de mexicanos decidieron no buscar atención médica en 2024, lo que revela una preocupante crisis de negligencia personal y barreras económicas en el acceso a la salud, según el reciente estudio “Gasto de bolsillo en salud”, elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

El análisis, basado en datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) publicada por el INEGI, muestra que de 48.3 millones de personas que reconocieron necesitar atención médica, sólo 37.2 millones acudieron con un profesional de la salud. Esto deja en evidencia que uno de cada cuatro enfermos decidió no atenderse.

La situación es especialmente alarmante entre los usuarios del IMSS-Bienestar, donde el 28% de los pacientes ignoraron sus síntomas o padecimientos, pese a requerir atención. De 3.6 millones de personas que reportaron problemas de salud, sólo 2.6 millones buscaron ayuda médica.

En el IMSS tradicional, la cifra no es más alentadora: 25% de los derechohabientes que reportaron estar enfermos no acudieron al médico, y sólo una tercera parte se atendió en clínicas públicas, lo que demuestra una preferencia creciente por consultorios privados, especialmente los adyacentes a farmacias, por su inmediatez y bajo costo.

El informe también revela que el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9% en 2024, pasando de 5,948 pesos en 2022 a 6,421 pesos, afectando principalmente a los hogares con menores ingresos. En estos, el incremento osciló entre 17% y hasta 23%, mientras que en los hogares más ricos el aumento fue apenas del 1.8%.

A nivel nacional, el desglose del gasto de bolsillo en salud se distribuye de la siguiente manera:
38.3% en medicamentos
34.7% en servicios ambulatorios
27% en atención hospitalaria

Sin embargo, en los hogares más pobres, casi la mitad del gasto va exclusivamente a medicamentos sin receta, un dato que subraya la urgente necesidad de abastecimiento de medicinas en el sistema público.

“Este comportamiento habla de la necesidad de abastecimiento de medicamentos como una de las principales causas del gasto de bolsillo”, puntualiza el estudio, elaborado por la investigadora Judith Senyacen Méndez.

Aunque el informe destaca una ligera mejora a nivel nacional con menos hogares que enfrentaron gastos catastróficos (6,170 menos que en 2022) y menos con gastos empobrecedores (9,826 menos), el panorama es opuesto en las zonas más pobres.

En el decil I (los hogares con menores ingresos), los gastos catastróficos aumentaron en 9,651 hogares y los empobrecedores en 10,459, lo que indica que la crisis económica sigue asfixiando a las familias más vulnerables, obligándolas a elegir entre medicarse o alimentarse.


El estudio concluye con una advertencia: el modelo de atención médica actual sigue excluyendo a millones, obligando a las familias, sobre todo pobres, a endeudarse o autodiagnosticarse con medicamentos comprados sin receta. Aunque algunos indicadores mejoraron, la desigualdad en salud persiste e incluso se agrava entre los que menos tienen.

Mientras tanto, más de 11 millones de mexicanos siguen ignorando su salud, ya sea por desidia, desconfianza, pobreza o simple resignación. Un número alarmante que debería encender las alertas no sólo en el sistema de salud, sino en toda la sociedad.

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