Nueva etapa en la SCJN: ¿esperanza o incertidumbre?
Veracruz, a 1 de agosto de 2025.- El próximo 1 de septiembre marcará un punto de inflexión en el sistema judicial mexicano, con la toma de protesta de nuevos jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), derivada de la reforma al Poder Judicial aprobada en las elecciones del pasado 1 de junio.
No se trata únicamente de un cambio de nombres o cargos: es una reconfiguración histórica del entramado judicial, cuyos efectos, para bien o para mal, aún están por verse.
Para el abogado veracruzano Tomás Mundo Arriasa, entrevistado en el programa Periodismo de Análisis de XEU, este momento demanda cautela. En su lectura, no hay grandes expectativas a nivel federal, donde la complejidad del aparato judicial puede diluir las buenas intenciones. Sin embargo, cree que en el ámbito estatal sí podrían lograrse avances reales, si se trabaja con visión, autonomía y formación sólida.
“Me comentó un magistrado que a los nuevos electos les darán dos meses de capacitación. Está bien, pero eso no basta. Lo que necesitamos es un compromiso profesional de largo plazo. Capacitación seria, no de forma, sino de fondo”, advirtió.
Mundo pone el dedo sobre la llaga: el problema no es solo estructural, sino ético y técnico. La independencia judicial —tan proclamada— sigue estando en entredicho. Por eso insiste en que la verdadera transformación del Poder Judicial pasa por garantizar su autonomía y desvinculación de intereses políticos.
Además, señala que uno de los retos más urgentes es mejorar la argumentación en las sentencias, sobre todo cuando se trata de pruebas testimoniales.
“No se puede dictar una resolución sin explicar a fondo por qué un testimonio tiene valor y otro no. El juez debe argumentar con claridad. Ahí empieza la justicia real, no la de papel”, explicó.
En un contexto donde la legitimidad de las instituciones está siendo constantemente cuestionada, la renovación judicial representa tanto una oportunidad como un riesgo. El país está observando. Y en cada tribunal, en cada audiencia, se pondrá a prueba si este cambio fue una victoria democrática o simplemente un reacomodo administrativo más.
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