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viernes, 17 de octubre de 2014

Digna Ochoa y Plácido, una historia que merece ser narrada

Ciudad de México, 19 de Octubre 2001
El abogado Gerardo González encuentra el cuerpo sin vida de su colega Digna Ochoa y Plácido en el despacho donde ambos trabajan. Presenta dos impactos de bala, uno en el muslo y otro, con dirección de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante, en la sien, de lado izquierdo. Se encuentra de rodillas frente a un sillón, con los pantalones llenos de polvo. Presenta lesiones en el párpado derecho, oído izquierdo, rotura de labios, una herida en el cuello y huellas de sometimiento. Junto a ella hay una amenaza de muerte dirigida a integrantes del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro; también se encuentran otras que había recibido tres días antes de su muerte.
El titular de la Procuraduría General de Justicia, Bernardo Bátiz se compromete a localizar a los responsables y nombra como Fiscal Especial del caso a Margarita Guerra Tejada, quien también llevó la investigación de la muerte del magistrado Polo Uscanga que fluctuó entre homicidio y un poco probable suicidio.


21 meses después
Se presenta la resolución de la Procuraduría General de Justicia del D.F. en la que se afirma que, aquella abogada premiada por Amnistía Internacional, Digna Ochoa había cometido suicidio.
Según la PGJ, Digna se dispara primero en una pierna, después toma su sweater para taparse la boca y se dispara en el costado izquierdo de la cabeza. Sobre la herida en la ceja, se argumentó que era acumulación de agua; las demás se trataban de livideces.
Margarita Guerra manifestó que la abogada sufría de trastorno de la personalidad con rasgos paranoides esquizoides, trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad y depresión crónica.
El 15 de marzo de 2007, en la Sierra de Petatlán, Guerrero, un campesino da a conocer información donde señala al ganadero y ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez (a quien le encontraron nexos con el narcotráfico, dos de sus hijos fueron asesinados y su hija fue secuestrada), como presunto autor intelectual del asesinato de la abogada.
Como era de suponerse, los familiares pidieron reabrir el caso. El 28 de noviembre de 2010, el procurador Miguel Ángel Mancera dijo: “se concluyó que fue un tema de suicidio”.

¿Quién fue Digna Ochoa?
La diestra Digna Ochoa y Plácido, monja abogada defensora de los derechos humanos, nació el 15 de mayo de 1964 en Misantla, Veracruz.
Su padre formó parte del movimiento social por mejoras laborales en los ingenios azucareros de la zona veracruzana. Mientras él trabajaba ocurrió el asesinato del secretario general y culpan al padre de Digna.
Ante dicha situación, la familia Ochoa se ve en la necesidad de contratar los servicios de un abogado. Al ver los problemas que enfrentan para pagar los honorarios, Digna descubre su vocación por ayudar a los más necesitados.
A los 22 años ingresó en el Convento de las Dominicas y renuncia a dicha orden diez años más tarde.
En 1988 llegó al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro y fue nombrada asesora jurídica en 1993. Algunos de los casos que llevó fueron violaciones sexuales de mujeres por parte del ejército, los hermanos Cerezo y el caso de los ecologistas de la sierra de Petatlán, en Guerrero.
Con respecto a éste último, Digna defendía un grupo de campesinos acusados de pertenecer a la guerrilla, siembra de mariguana y portación de armas exclusivas del ejército, por un grupo de caciques (entre ellos, Rogaciano Alba Álvarez)  y el mismo ejército.
En 1999 recibe amenazas de muerte, hasta que en octubre del mismo año fue secuestrada, torturada y amarrada a un tanque de gas abierto.
Con todo y lo acontecido, ella no quería salir del país. Incluso bromeó con que los secuestradores no habían pagado por el gas que dejaron salir del tanque. Sin embargo, en septiembre del 2000, Digna parte a Washington obligada por el mismo Centro Miguel Agustín. Regresa a México para llevar el caso de los hermanos Cerezo.
Por su extraordinaria labor como defensora de los derechos humanos, Amnistía Internacional le brindó un reconocimiento. En su discurso, ella expresó:“Yo inicié la carrera de derecho con la ilusión de ayudar a otros pensando que era suficiente conocer el derecho para lograr esa meta. Descubrí que a causa de la corrupción e impunidad imperantes en México no basta ser inocente, tener la razón y basarse en el derecho, sino que había que luchar en contra de toda una estructura del gobierno que defiende intereses políticos y económicos muy particulares.”.
“Como suicidio fue muy imperfecto. Como asesinato es, hasta hoy, un crimen perfecto.”-M.A. Granados Chapa




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