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Bukele consolida el poder: El Salvador aprueba reelección presidencial indefinida

San Salvador,
a 1 de agosto de 2025.- En una jornada que ha encendido alertas dentro y fuera del país, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó este jueves, sin debate ni análisis legislativo previo, una serie de reformas constitucionales que eliminan las restricciones para la reelección presidencial, abriendo la puerta a la permanencia indefinida de Nayib Bukele en el poder.

Con 57 votos a favor, y gracias a la amplia mayoría del partido oficialista Nuevas Ideas, el Congreso reformó cinco artículos de la Constitución (75, 80, 133, 152 y 154), que anteriormente prohibían la reelección inmediata. A partir de ahora, la figura del “presidente por tiempo limitado” pasa a ser una opción más difusa en el panorama político salvadoreño.

Poder sin pausas

La reforma también contempla la ampliación del mandato presidencial a seis años, la eliminación de la segunda vuelta electoral y un ajuste del periodo presidencial actual, que ya no concluirá en 2029, sino en 2027, para coincidir con las elecciones legislativas y municipales.

Este rediseño del calendario electoral favorece la concentración del poder político y el control de los procesos democráticos bajo la figura de un solo liderazgo.

De la negación a la afirmación

Paradójicamente, en febrero de 2024, cuando fue reelegido presidente, Bukele había declarado que no consideraba necesaria una reforma constitucional para perpetuarse en el cargo.

“Creo que no es necesaria la reforma constitucional”, afirmó entonces ante medios, en un intento por calmar las voces críticas que alertaban sobre una deriva autoritaria.

Hoy, apenas año y medio después, el discurso se desvanece frente a los hechos: el marco legal ha sido modificado para facilitar la continuidad del régimen.

¿Reforma o retroceso?

Aunque el oficialismo celebra la decisión como una medida “de continuidad y gobernabilidad”, sectores académicos, organismos internacionales y defensores de los derechos humanos advierten sobre un peligroso precedente en la región centroamericana.

“Eliminación de límites al poder ejecutivo, falta de contrapesos institucionales y reformas exprés” son solo algunas de las preocupaciones señaladas por analistas.

Con esta reforma, El Salvador entra en una nueva fase política, marcada por el debilitamiento de los equilibrios constitucionales y una creciente concentración de poder en el Ejecutivo, en un contexto regional donde los límites a la reelección han sido históricamente una garantía democrática.

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