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Amenaza china y sequía golpean a la apicultura sonorense: productores defienden la miel local con calidad y resistencia

Sonora,
a 7 de agosto de 2025.- La apicultura en Sonora atraviesa uno de sus momentos más críticos: la sequía prolongada y la amenaza latente del ingreso de miel adulterada procedente de China ponen en jaque a un sector que no solo produce uno de los alimentos más nobles de la tierra, sino que garantiza la polinización de cultivos clave para la agricultura del estado.

Con alrededor de 34 mil colmenas activas, de las cuales 20 mil están destinadas a la polinización de hortalizas como calabacita, sandía, melón, calabaza y pepino —productos de exportación hacia mercados tan exigentes como Japón y Estados Unidos—, los apicultores sonorenses mantienen viva una industria que enfrenta retos globales con herramientas locales: calidad, autenticidad y esfuerzo colectivo.

En entrevista para El Sol de Hermosillo, Mónica Rivera Quintana, instructora del Centro de Capacitación México de Apicultura, alzó la voz frente a lo que podría convertirse en una nueva amenaza: la miel importada desde China, que, aunque aún no ha llegado a Sonora, ya está generando alarma en otras regiones del país por su adulteración y bajos precios.

“El problema con la miel de China es que, en su mayoría, es adulterada. No es miel pura de la recolección del néctar de las abejas. Muchas veces le agregan un poco de miel real para que parezca natural, pero en su mayoría son jarabes de maíz o alta fructosa. Esto es engañar a la gente”, denunció Rivera Quintana.

Mientras el precio de un litro de miel local ronda los 250 pesos, la miel asiática —cuyo contenido no siempre es natural— puede llegar a costar apenas entre 60 y 70 pesos, lo que representa una competencia desleal que vulnera tanto a productores como a consumidores.

A pesar del intenso golpe que ha significado la sequía, la producción de miel en el estado alcanzó entre 250 y 300 toneladas durante 2024, destacando zonas como el poblado Miguel Alemán, Carbó y localidades del Río Sonora, donde se concentra la mayor parte de la producción.

Rivera reconoció que este año ha sido particularmente difícil, pero también subrayó el compromiso del gremio apícola por mantenerse en pie: “Hemos podido salir adelante. Las abejas son resistentes y nosotros también.”

La especialista hizo un llamado urgente a la población para apoyar el consumo de miel local, no solo por su calidad y sabor, sino por el impacto que tiene en la economía regional y en la protección de los ecosistemas.

“Las mieles del sur del país, que son más oscuras y con más humedad, tampoco las queremos aquí, porque tienen sabores distintos y se fermentan más rápido. Apostamos por nuestras mieles regionales, por nuestros sabores, por nuestra identidad”, puntualizó.

Frente a un mercado cada vez más globalizado y propenso a la adulteración, los apicultores sonorenses apuestan por la transparencia, el trabajo honesto y el respeto a la naturaleza como su mejor defensa.

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