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Una biblioteca en el bosque: refugio de lectura, inclusión y libertad para la niñez moreliana

Michoacán,
a 27 de julio de 2025.- En medio del bosque de Morelia, entre árboles, ardillas y el sonido tranquilo de la naturaleza, existe un rincón que, aunque poco conocido, se ha convertido en un espacio vital para decenas de niñas y niños: la Biblioteca Pública Municipal Morelia 450 Aniversario, un recinto que cumple 34 años de existencia y que ha trascendido su función original para consolidarse como un verdadero modelo de servicio social, educativo e inclusivo.

Lejos de ser solo un conjunto de estanterías, esta biblioteca representa un refugio donde se fomenta la lectura, la empatía y el desarrollo integral de la infancia. Su historia comenzó en 1991, cuando un antiguo kiosco abandonado fue transformado en biblioteca durante la administración municipal de Samuel Maldonado. Desde entonces, ha sido nutrida por el compromiso de personas clave como el periodista Óscar Tapia Campos, quien la dirigió durante 17 años y dio vida al concepto de biblioteca como “espacio seguro”.

“Él vio que había niños dormidos dentro de coches mientras esperaban a sus padres que trabajaban cerca. Empezó a invitarlos a la biblioteca, a brindarles un espacio digno, y esa fue la semilla de lo que somos hoy”, recordó Hugo Alberto Alejandre Medina, actual coordinador del recinto.

Aunque cuenta con un acervo de más de 5 mil ejemplares, de los cuales un 10% está destinado al público infantil, lo más valioso no está en las páginas, sino en la atención y acompañamiento que se brinda diariamente a niñas y niños que llegan desde el mediodía a realizar sus tareas, leer —al menos un libro al día— y participar en actividades lúdicas y educativas.

La biblioteca ofrece desde clases de ajedrez y reciclaje creativo, hasta psicoterapia grupal dos veces por semana impartida por una especialista. Además, se ha implementado una política de no uso de celulares personales, facilitando en su lugar dispositivos con acceso a internet únicamente para fines escolares.

“Aquí no se viene a pasar el rato sin propósito, sino a crecer. No somos una guardería, fomentamos la lectura como una actividad permanente, no como moda pasajera”, subrayó Alejandre.

Uno de los proyectos más recientes fue el curso de verano 2024, realizado del 14 al 25 de julio, con la participación de 64 niñas y niños. Este año, el curso incorporó talleres de inclusión social, así como actividades en lengua de señas mexicana y sistema Braille, impartidos por la estudiante de pedagogía Verónica Michelle Posadas.

Las dinámicas incluyeron juegos sensoriales, aprendizaje de escritura Braille y señas básicas, así como salidas a museos, rallys, matrogimnasia y actividades en el zoológico. Todo con un enfoque de empatía y respeto a la diversidad.

“Una niña nos dijo: ‘Aquí me siento libre’. Esa frase resume todo”, expresó el coordinador con emoción.

Este espacio no exige asistencia diaria ni la presencia obligatoria de los padres. Muchos menores son hijos de trabajadores del centro, comerciantes, o incluso pacientes en tratamiento en el Hospital de Oncología cercano. La biblioteca abre de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 horas, y siempre mantiene sus puertas abiertas, incluso si un niño falta durante semanas.

Pese a su impacto social, la biblioteca enfrenta limitaciones presupuestales, ya que no cuenta con financiamiento fijo por parte del municipio o el estado. Aun así, ha logrado mantenerse activa gracias a donaciones, esfuerzo colectivo y gestiones independientes. Su próxima meta: convertirse en una biblioteca digital.

“Recibimos hasta juegos donados por una secundaria. Y cuando alguien llega con unos cuantos libros infantiles, realmente nos alegran el día”, comentó Alejandre.

La Biblioteca Pública Municipal Morelia 450 Aniversario está ubicada en el bosque de Morelia, sobre la calle Lic. Justo Mendoza, en la zona Centro, justo a un costado de la fuente de los patos.

El coordinador hizo un llamado final a las familias de Morelia:

“Si buscan un lugar seguro y enriquecedor para sus hijos, aquí los recibimos con los brazos abiertos. Aquí se lee, se juega, se aprende y se vive la cultura con alegría. No importa si vienen diario o cada dos semanas. Siempre serán bienvenidos”.

Este espacio no solo es una biblioteca. Es una comunidad, un hogar, una oportunidad. Y está esperando ser descubierta por más niñas, niños y familias dispuestas a crecer entre libros, respeto y libertad.

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