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Reynalda, mujer indígena mixe, fue despojada de su hogar y cafetales por no tener hijos; autoridades avalaron su expulsión

Oaxaca,
a 25 de julio de 2025.- A Reynalda, mujer indígena mixe (Ayuuk) originaria de San Sebastián, en la Sierra Mixe de Oaxaca, le arrebataron su casa, sus cafetales y su derecho a permanecer en la comunidad que la vio crecer, todo por una razón que expone una grave discriminación: no tuvo hijos con su esposo, ya fallecido.

El despojo quedó registrado en una minuta firmada el 26 de diciembre de 2024, donde las autoridades locales validaron la solicitud de los suegros de Reynalda, quienes argumentaron que ella no tenía derecho sobre los bienes que construyó en vida junto a su esposo debido a la ausencia de descendencia. Lo más alarmante es que esta decisión fue respaldada por la Agencia del Ministerio Público, que no solo dio validez al argumento, sino que además emitió una medida de protección a favor de los suegros, prohibiéndole acercarse a su antigua casa y a los cafetales que trabajó durante años.

Reynalda, quien hoy vive desplazada, sufrió humillaciones, amenazas y presiones psicológicas hasta que fue forzada a abandonar su hogar. “Estos actos no pueden permitirse. Es violencia institucional, es violencia de género, y es una clara violación a los derechos de una mujer indígena a vivir una vida libre de violencia”, denunció José Pablo Antonios, abogado de la organización ASERLITIGIO A.C., que asumió la defensa legal de Reynalda.

Gracias a la intervención de esta organización, el Juzgado Cuarto de Distrito de Oaxaca le concedió una suspensión de plano como medida urgente para garantizar la protección de sus derechos humanos. Sin embargo, el proceso legal apenas comienza y el camino para que recupere su patrimonio aún es largo.

La organización también denunció que el agente del Ministerio Público, Jorge López Pereda, trató a Reynalda como si fuera una persona peligrosa, a pesar de que su única demanda ha sido recuperar lo que por derecho le corresponde.

Mientras el estado reporta cifras alentadoras en la disminución de feminicidios y muertes violentas de mujeres —como resultado de estrategias de seguridad implementadas en los últimos dos años—, casos como el de Reynalda evidencian que las formas de violencia contra las mujeres, especialmente contra las indígenas, siguen normalizadas y, peor aún, legitimadas por las instituciones.

La lucha de Reynalda no es solo por recuperar su casa o sus cafetales, sino por su dignidad. Por el reconocimiento de que una mujer no vale menos por no ser madre. Que su esfuerzo y su historia cuentan, y que las leyes deben protegerla, no condenarla al exilio.

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