58 mujeres asesinadas en Colima y solo dos casos reconocidos como feminicidio
Desapariciones, suicidios y cuerpos sin identificar revelan una crisis que, advierte, rebasa las estadÃsticas oficiales
Colima, a 4 de octubre de 2026.- En Colima, la violencia contra las mujeres deja una cifra que obliga a mirar más allá de los registros oficiales: en lo que va de 2026 han sido asesinadas 58 mujeres, pero únicamente dos de estos casos aparecen clasificados como feminicidio ante el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
El dato fue señalado por la activista Sara Elizabeth Cernas Verduzco, integrante de la Red Colimense por los Derechos Humanos de las Mujeres, quien advirtió que reducir el análisis de la violencia de género al comportamiento de los homicidios puede ocultar otras expresiones de una problemática que permanece vigente en la entidad.
Más allá de una cifra
Cernas Verduzco retomó información difundida previamente mediante un video de la Red Colimense, elaborado con motivo del DÃa Naranja, que se conmemora cada dÃa 25 para llamar la atención sobre la violencia contra mujeres y niñas.
De acuerdo con los datos expuestos por la activista, durante 2026 se contabilizan 3 mil 23 mujeres asesinadas en México, de las cuales 58 corresponden a Colima. Frente a esa cifra, cuestionó la diferencia entre las muertes violentas de mujeres y los casos que finalmente son investigados y registrados bajo el tipo penal de feminicidio.
Los registros del SESNSP se integran a partir de la información sobre incidencia delictiva que proporcionan las fiscalÃas y procuradurÃas estatales, por lo que corresponden a vÃctimas incluidas en carpetas de investigación.
La activista planteó asà una pregunta que trasciende la estadÃstica: aunque los asesinatos de mujeres muestran una disminución, ¿qué ocurre con las mujeres desaparecidas y con aquellas que han muerto por suicidio?
Una crisis que tiene distintos rostros
Para Cernas Verduzco, el problema no termina en las mujeres asesinadas. A las muertes violentas se agregan desapariciones, suicidios y cuerpos que permanecen sin identificar o sin ser reclamados en el Servicio Médico Forense.
“Tenemos una crisis de mujeres que no se sabe dónde están. Otra crisis de mujeres que se encuentran en el Semefo sin ser reclamadas o que no se sabe quiénes son. Y otra crisis de feminicidios”, afirmó.
Su planteamiento busca devolverle dimensión humana a cifras que, por su repetición cotidiana, pueden terminar perdiendo significado. Detrás de cada número, sostuvo, existe una ausencia, una familia y una historia que no puede reducirse a una carpeta de investigación.
“Escuchamos tantos números que llega un punto donde dejamos de imaginar lo que contienen. Quizás pueden escucharse muy frÃos o como una estadÃstica más. Lo que no cabe ahà son las 58 ausencias”, señaló.
El 911 también cuenta una parte de la historia
Otro indicador que llamó la atención de la activista son las llamadas de emergencia relacionadas con violencia.
Durante junio y julio se contabilizaron en México 53 mil 646 llamadas al 911 por incidentes de violencia contra una mujer, además de 94 mil 553 llamadas por violencia familiar. De acuerdo con sus cálculos, esta última cifra equivale a un promedio de aproximadamente mil 575 llamadas diarias, o 66 cada hora, durante esos dos meses.
Sin embargo, Cernas Verduzco subrayó que las llamadas de emergencia representan únicamente aquellos episodios en los que una persona logró comunicarse para pedir ayuda. El dato abre otra interrogante: cuántos casos de violencia permanecen fuera de cualquier registro porque la vÃctima no pudo, no quiso o no tuvo condiciones para solicitar auxilio.
El propio SESNSP distingue entre las dos fuentes que utiliza para elaborar sus informes sobre violencia contra las mujeres: las carpetas de investigación reportadas por las fiscalÃas y las llamadas recibidas en los centros de atención 911. Estas últimas son reportes de emergencia y no deben interpretarse automáticamente como denuncias o delitos acreditados.
Más presupuesto, pero también rendición de cuentas
Para la integrante de la Red Colimense por los Derechos Humanos de las Mujeres, la discusión no debe convertirse simplemente en un reparto de culpas entre instituciones.
El reto, planteó, consiste en identificar las fallas, evaluar las polÃticas públicas y conocer de qué manera están actuando las autoridades frente a la violencia de género.
“Aquà no se trata de echar culpas, se trata de evidenciar las fallas y los retos institucionales”, sostuvo.
En ese sentido, consideró indispensable contar con presupuesto suficiente y mantener la atención a la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, pero también establecer mecanismos de evaluación y rendición de cuentas que permitan determinar qué está funcionando y qué requiere ser modificado.
“SÃ, necesitamos un presupuesto adecuado. Por supuesto que necesitamos atender la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres. Pero también necesitamos rendición de cuentas, conocer cómo actúa la autoridad, evaluar, identificar dónde el gobierno está fallando y corregir lo que se tenga que corregir”, señaló.
La exigencia permanece
Colima mantiene acciones vinculadas con la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres y durante 2026 existe un convenio entre el Gobierno estatal y la SecretarÃa de las Mujeres del Gobierno de México para ejercer recursos destinados a medidas relacionadas con este mecanismo.
De cara al 25 de noviembre, DÃa Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la activista llamó a mantener la exigencia de justicia y a impedir que la acumulación de estadÃsticas termine desdibujando a las vÃctimas.
Porque detrás de las 58 mujeres asesinadas en Colima no existe solamente una cifra: existen 58 ausencias y familias que enfrentan las consecuencias de una violencia que, de acuerdo con Cernas Verduzco, todavÃa exige respuestas institucionales más profundas.
“Que el horror no nos inmovilice y que la consigna y la exigencia siga siendo: ni una más, ni una asesinada más”, concluyó.




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