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Rezago educativo llega hasta la universidad; comprensión lectora y matemáticas, los grandes pendientes

La institución fortalece lectura, escritura y razonamiento lógico-matemático en sus preparatorias; la pandemia agravó un problema que ya existía
Jalisco, a 9 de septiembre de 2026.– Los resultados de la prueba PISA volvieron a colocar sobre la mesa una preocupación que trasciende las cifras y los niveles escolares: las dificultades de los estudiantes mexicanos para comprender lo que leen y resolver problemas que requieren razonamiento lógico-matemático terminan acompañándolos hasta las aulas de educación media superior y superior.

La rectora de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Karla Planter Pérez, calificó como insatisfactorios los resultados de la evaluación internacional, particularmente en comprensión lectora y razonamiento lógico-matemático, áreas que consideró prioritarias para recuperar desde la educación básica.

Para la académica, el problema no puede observarse únicamente desde la perspectiva de los estudiantes que presentan la prueba. Detrás de cada resultado existe una trayectoria educativa que continúa cuando esos jóvenes llegan a las preparatorias y posteriormente a las licenciaturas.

El rezago cambia de aula, pero permanece

Uno de los puntos que más preocupa a la rectora es precisamente la continuidad del problema.

Los niños que enfrentan dificultades en lectura, escritura o matemáticas durante sus primeros años escolares son, con el paso del tiempo, los mismos jóvenes que llegan a las instituciones de educación media superior y posteriormente buscan incorporarse a la universidad.

En ese tránsito, las deficiencias no desaparecen por el simple hecho de cambiar de nivel educativo. Por el contrario, pueden convertirse en obstáculos para comprender textos académicos, construir argumentos, resolver problemas o asimilar conocimientos cada vez más complejos.

Planter Pérez señaló que esta realidad es conocida dentro de las propias universidades, donde los docentes encuentran estudiantes que requieren fortalecer habilidades consideradas fundamentales para avanzar en su formación.

La reflexión resulta incómoda, pero necesaria: la universidad recibe, en buena medida, el resultado acumulado de lo que ocurre durante toda la trayectoria escolar previa.

La pandemia no explica todo

Aunque la emergencia sanitaria por COVID-19 tuvo consecuencias importantes en el aprendizaje, la rectora rechazó que el desempeño observado pueda atribuirse exclusivamente a la pandemia.

El rezago, explicó, ya mostraba una tendencia anterior a la crisis sanitaria, aunque durante ese periodo las dificultades se agudizaron.

La precisión es relevante porque evita reducir un problema estructural a una circunstancia extraordinaria. La pandemia pudo profundizar las brechas, pero la recuperación educativa requiere atender causas que vienen de tiempo atrás.

En contraste, Planter Pérez señaló que en el área de ciencias se observó una mejoría, aunque insistió en que comprensión lectora y razonamiento matemático requieren una atención prioritaria.

Leer para comprender, escribir para pensar

Ante este escenario, la UdeG ha comenzado a implementar estrategias en sus preparatorias para fortalecer las habilidades de lectura y escritura.

Entre las acciones mencionadas se encuentran ejercicios de escritura a mano, lectura en voz alta y proyectos piloto que incorporan actividades artísticas, como el baile, con la finalidad de favorecer la comprensión y la correcta construcción de enunciados.

Son acciones que pueden parecer sencillas frente a la magnitud del desafío, pero parten de una premisa fundamental: antes de enfrentar contenidos especializados, los estudiantes necesitan comprender lo que leen, expresar con claridad lo que piensan y desarrollar herramientas para razonar.

La recuperación educativa, en ese sentido, no depende únicamente de incorporar más contenidos, sino de fortalecer las capacidades que permiten aprender.

Una responsabilidad compartida

Para la rectora, enfrentar el rezago no corresponde exclusivamente a las universidades. Se trata de una responsabilidad que involucra a los distintos niveles del sistema educativo.

Sin embargo, las instituciones de educación superior tampoco pueden mantenerse al margen, porque son precisamente las receptoras de los jóvenes que llegan con esas dificultades acumuladas.

La postura de Planter Pérez plantea así una visión de corresponsabilidad: cada nivel educativo tiene una tarea pendiente, pero todos forman parte de una misma cadena.

Más que lamentar los resultados de una evaluación internacional, consideró necesario preguntarse qué puede hacerse para modificarlos. La respuesta, desde su perspectiva, requiere coordinación y acciones concretas.

Porque detrás de cada porcentaje de PISA hay un estudiante que necesita comprender una lectura, resolver un problema, expresar una idea o simplemente tener las herramientas suficientes para continuar aprendiendo.

El reto de recuperar aprendizajes

Los resultados de PISA vuelven a funcionar como una fotografía de un sistema educativo que enfrenta pendientes importantes. Pero una fotografía no explica por sí sola las causas ni resuelve el problema.

La verdadera tarea comienza después de conocer los resultados: identificar dónde se perdió el aprendizaje, intervenir oportunamente y evitar que las dificultades de la infancia se conviertan en limitaciones durante la juventud.

Desde la Universidad de Guadalajara, el llamado es a mirar el fenómeno como un proceso continuo. Fortalecer la lectura, la escritura y las matemáticas desde los primeros años podría significar que, en el futuro, las universidades reciban estudiantes con mayores herramientas para enfrentar no sólo sus carreras profesionales, sino también los desafíos de una sociedad cada vez más compleja.

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