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Misantla convierte el Grito de Independencia en una noche de memoria y encuentro ciudadano

La lectura del Acta de Independencia abrió una celebración marcada por la historia, la tradición y la identidad misanteca
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 15 de septiembre de 2026.– La noche del martes, la historia nacional volvió a encontrarse con la memoria de los misantecos. La plazoleta central José María Morelos y Pavón se llenó de familias que acudieron para conmemorar un aniversario más del inicio de la Independencia de México, en una ceremonia que combinó solemnidad cívica y ambiente festivo.

La jornada tuvo además un significado particular para la vida pública del municipio: fue el primer Grito de Independencia encabezado por René Omar Jaén Domínguez como presidente municipal, quien desde el balcón central del Palacio Municipal se sumó a una tradición que cada septiembre reúne a generaciones en torno a los símbolos patrios.

La historia abrió paso a la celebración
Antes de la tradicional arenga, el secretario del Ayuntamiento, Jorge Sangabriel Martínez, realizó la lectura del Acta de Independencia, uno de los documentos fundamentales de la historia política de México.

La lectura imprimió al acto un momento de solemnidad, mientras en la plaza comenzaban a concentrarse familias y grupos de ciudadanos. Las banderas mexicanas, los colores patrios y la expectativa por el momento central fueron dando forma a una noche en la que el pasado y el presente volvieron a encontrarse.

Más allá del protocolo, el documento leído recordó que las ceremonias patrias también cumplen una función de memoria colectiva: mantener presentes los acontecimientos y personajes que forman parte de la construcción histórica del país.

Desde el balcón, el primer Grito de René Omar Jaén
Posteriormente, el presidente municipal René Omar Jaén Domínguez salió al balcón central del Palacio Municipal para encabezar la ceremonia.

Con la campana como símbolo tradicional del llamado a la celebración, el alcalde pronunció la arenga en honor de quienes participaron en la lucha independentista y evocó también el orgullo por Veracruz y México.

“¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla! ¡Viva José María Morelos y Pavón! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Ignacio Allende! ¡Viva Leona Vicario! ¡Viva Vicente Guerrero! ¡Viva la Independencia Nacional! ¡Viva Veracruz! ¡Viva México!”

Desde la plaza, los asistentes respondieron con los tradicionales “¡Viva!”, haciendo del acto protocolario una expresión colectiva de identidad.

La escena adquirió un significado especial por tratarse de la primera ocasión en que Jaén Domínguez encabezó esta ceremonia durante su administración. El balcón municipal, las voces de la plaza y los símbolos nacionales dieron forma a una imagen que se suma a la memoria cívica del municipio.

Una tradición que reúne generaciones
El Grito de Independencia conserva en Misantla una dimensión que va más allá de la ceremonia oficial. Cada año, la plaza se transforma en un punto de encuentro donde convergen familias, autoridades y ciudadanos para compartir una fecha que pertenece a la memoria histórica del país.

En ese escenario, recordar a Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Leona Vicario y Vicente Guerrero no representa únicamente repetir nombres conocidos. También permite recuperar el significado de conceptos como libertad, soberanía e identidad nacional, valores que continúan formando parte del imaginario colectivo.

La celebración patriótica, con su mezcla de solemnidad y alegría popular, mantiene así un vínculo entre las páginas de la historia y la experiencia cotidiana de las comunidades.

Una noche para decir “Viva México”

La noche del 15 de septiembre dejó en Misantla una estampa profundamente ligada a la tradición nacional: una plaza reunida, una campana que marca el momento de la arenga y cientos de voces respondiendo al unísono.

Para René Omar Jaén Domínguez, significó además el inicio de una nueva etapa dentro de las ceremonias patrias que le corresponderá encabezar como autoridad municipal. Para los asistentes, fue una oportunidad para reencontrarse con una tradición que, generación tras generación, vuelve a colocar la historia en el centro de la vida comunitaria.

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