México crece, pero cambia de rostro: INEGI registra menor fecundidad y una población que envejece
Menos hijos, más personas solteras y una población cada vez más longeva plantean nuevos desafíos para el país
México, a 22 de septiembre de 2026.- México continúa siendo un país de grandes dimensiones demográficas, pero las cifras más recientes revelan que detrás del crecimiento poblacional también se está produciendo una transformación silenciosa en la manera en que nacen, viven y se organizan las familias.
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país residían aproximadamente 130.9 millones de personas en 2025. El propio Instituto señala que esta encuesta permite actualizar el conocimiento sobre el volumen, composición y distribución de la población a mitad del periodo entre los censos de 2020 y 2030.
Un país que sigue creciendo
Los datos muestran una población predominantemente joven, aunque en proceso de transformación. Según la información difundida, 51 por ciento de la población eran mujeres y 48.1 por ciento hombres, mientras que la mitad de los habitantes tenía 32 años o menos.
La distribución, sin embargo, está lejos de ser uniforme. El Estado de México, con 17 millones 561 mil 797 habitantes, encabezó la lista de entidades más pobladas, seguido por la Ciudad de México, con 9 millones 165 mil 819, y Jalisco, con 8 millones 633 mil 761.
En el extremo contrario se ubicaron Colima, con 758 mil 987 habitantes; Baja California Sur, con 955 mil 465, y Campeche, con 967 mil 98.
Estas diferencias territoriales recuerdan que hablar de la población mexicana en términos nacionales implica reunir realidades muy distintas: grandes concentraciones urbanas conviven con entidades de menor densidad y con dinámicas sociales particulares.
Menos nacimientos, una señal del cambio demográfico
Uno de los datos que mayor atención genera es el descenso en la fecundidad. El promedio de hijos por mujer pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025.
Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, explicó que se esperaba una recuperación de la fecundidad después de la pandemia; sin embargo, los resultados mostraron que no solamente no aumentó, sino que la maternidad también se está desplazando hacia edades mayores.
El indicador de 2.1 es utilizado como referencia del nivel de reemplazo generacional. Cuando la fecundidad permanece por debajo de ese punto durante periodos prolongados, aumenta la presión hacia un proceso de envejecimiento poblacional.
No se trata únicamente de una cifra estadística. Detrás de ella hay modificaciones en los proyectos de vida, las condiciones económicas, las decisiones familiares y las edades en que las personas forman una familia.
Hogares que también están cambiando
La transformación demográfica alcanza también la estructura de los hogares.
Los resultados señalan que el porcentaje de personas solteras pasó de 33.7 a 36.2 por ciento, mientras que disminuyó ligeramente la proporción de personas casadas. El aumento de la población soltera está acompañado por un crecimiento de los hogares unipersonales.
El cambio describe una sociedad en la que vivir solo, retrasar la unión o postergar la maternidad y paternidad forman parte de realidades cada vez más visibles.
Así, el México de las próximas décadas no solamente tendrá que atender a una población numerosa, sino también a hogares distintos y a necesidades sociales que no necesariamente corresponden al modelo familiar predominante de generaciones anteriores.
El desafío de una población que envejece
El envejecimiento poblacional constituye uno de los principales retos que acompañan esta transición.
La mayor longevidad representa una oportunidad para que las personas puedan desarrollar una vida más extensa y aprovechar nuevas etapas de su existencia. Pero también obliga a replantear servicios, infraestructura, sistemas de cuidados, salud, vivienda y condiciones laborales.
A escala mundial, la esperanza de vida al nacer alcanzó 73.3 años en 2024, de acuerdo con el dato citado en la información difundida. El desafío, por tanto, consiste en que las sociedades puedan acompañar esa mayor longevidad con condiciones adecuadas de vida.
México se encuentra ante una transición que no ocurre de un día para otro, pero que ya puede observarse en las estadísticas: menos nacimientos, cambios en los hogares y una población que paulatinamente envejece.
También crece la población nacida en otro país
Otro de los cambios registrados por la encuesta es el incremento de la población nacida fuera de México.
La cifra pasó de 1 millón 169 mil 883 personas a 1 millón 170 mil 30. Entre los principales países de nacimiento aparecen Estados Unidos, Venezuela, Cuba y Guatemala.
Aunque el incremento es moderado, el dato forma parte de una fotografía más amplia de un país cuya composición demográfica también está vinculada con los movimientos migratorios.
Más que una simple suma de habitantes, la Encuesta Intercensal ofrece una mirada sobre cómo se está transformando la sociedad mexicana. Las cifras permiten observar el presente, pero también anticipan preguntas para los próximos años: cómo se atenderá a una población de mayor edad, cómo cambiarán las ciudades y qué políticas deberán acompañar a familias cada vez más diversas.




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