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EU endurece el cerco a la aviación iraní y amenaza con dejarla fuera del sistema internacional

La medida amplía la presión económica de Washington sobre Teherán y coloca a aeropuertos, proveedores de combustible y agencias de venta de boletos ante el riesgo de sanciones secundarias.
Estados Unidos, a 21 de septiembre de 2026.- El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que las aerolíneas iraníes enfrentarán un bloqueo de facto de sus operaciones internacionales a partir del próximo 23 de septiembre, como parte de la campaña de sanciones de Washington contra Teherán.

En entrevista con CNBC, Bessent afirmó que “todas las aerolíneas iraníes” serán cerradas en el mundo a partir de esa fecha. La advertencia no se limita a las compañías aéreas: también alcanza a los proveedores extranjeros que permitan su funcionamiento.

Según explicó, si una aeronave iraní aterriza en otro país, las empresas que le proporcionen combustible, servicios de aterrizaje o venta de boletos podrían quedar expuestas a las medidas estadounidenses y perder acceso al sistema financiero basado en el dólar.

Sanciones que van más allá de las aerolíneas

El anuncio representa una ampliación de las medidas adoptadas por el Departamento del Tesoro a principios de septiembre. El 8 de septiembre, la dependencia estadounidense informó sanciones contra 36 objetivos vinculados con el sector aeronáutico iraní, incluidas 27 aerolíneas, según el propio gobierno estadounidense.

Washington sostiene que parte de esta infraestructura aérea es utilizada por Irán para trasladar armamento, personal y cargamentos que considera vinculados con actividades ilícitas.

El nuevo mecanismo busca presionar no solamente a las compañías iraníes, sino también a los actores internacionales que mantienen funcionando su red comercial. En términos prácticos, la estrategia pretende elevar el costo para cualquier empresa extranjera que decida continuar ofreciendo servicios a estos operadores.

Una aviación debilitada por años de sanciones

La aviación iraní ya enfrenta dificultades derivadas de décadas de restricciones que han limitado el acceso del país a aeronaves, refacciones, tecnología y servicios de mantenimiento.

La nueva ofensiva podría profundizar esas limitaciones y reducir las alternativas de las compañías iraníes para mantener conexiones internacionales. Reportes recientes señalan que algunas rutas ya han sido suspendidas o enfrentan restricciones ante el endurecimiento de las sanciones.

Sin embargo, la amenaza estadounidense no significa por sí misma que físicamente todos los aviones iraníes queden imposibilitados de despegar. Su efecto dependerá, en buena medida, de la disposición de aeropuertos, empresas de servicios y proveedores financieros extranjeros a mantener relaciones con esas aerolíneas pese al riesgo de sanciones secundarias.

La aviación como nuevo frente de presión

La medida convierte al transporte aéreo en otro frente dentro de la estrategia estadounidense para presionar económicamente a Irán.

El impacto potencial va más allá de los vuelos: afecta la movilidad de pasajeros, las conexiones comerciales y la capacidad de las aerolíneas para sostener operaciones fuera de territorio iraní. Al mismo tiempo, plantea un dilema para empresas extranjeras que deberán valorar la continuidad de sus servicios frente al riesgo de quedar sujetas a las sanciones estadounidenses.

Así, el 23 de septiembre aparece como una fecha clave para comprobar hasta dónde alcanza el nuevo cerco. La respuesta de aeropuertos, proveedores y gobiernos será determinante para establecer el alcance real de la medida anunciada por Washington.

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