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Durante la 14.ª Semana Nacional de Información para los Jóvenes, integrantes de Alcohólicos Anónimos llevarán mensajes de prevención a escuelas y espacios juveniles de Misantla.

Alfredo N. compartió su experiencia personal y advirtió sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol y otras sustancias, particularmente cuando se combinan con la conducción de vehículos y otras conductas de riesgo.
Por Arquímedes Gonzalez
Misantla, Ver., a 21 de septiembre de 2026.- Hablar de adicciones entre los jóvenes no solamente implica mencionar el alcohol. En los últimos años, el panorama de consumo se ha diversificado y con ello también los riesgos que enfrentan quienes atraviesan por esta problemática.

En el marco de la 14.ª Semana Nacional de Información para los Jóvenes, que se desarrolla del 21 al 27 de septiembre, integrantes de Alcohólicos Anónimos preparan una serie de actividades encaminadas a acercar información a estudiantes y otros sectores de la población juvenil.

Durante una entrevista, Alfredo N. explicó que se instalarán módulos y se llevarán materiales informativos a escuelas, con el propósito de ampliar el alcance del mensaje y ofrecer a los jóvenes información y testimonios relacionados con las consecuencias de las adicciones.

El objetivo, señaló, es que quienes atraviesan por un problema de consumo puedan conocer que existen alternativas y personas dispuestas a compartir experiencias de recuperación.

Del alcohol a otras sustancias

Alfredo N. señaló que actualmente el problema de las adicciones comprende mucho más que el consumo de bebidas alcohólicas.

Mencionó entre las sustancias que circulan entre distintos sectores de la población a la marihuana, cocaína, inhalables, metanfetamina y otras drogas.

Más allá de enumerar sustancias, el entrevistado puso énfasis en las consecuencias que pueden aparecer alrededor del consumo: accidentes, problemas familiares, conflictos sociales, lesiones, hospitalizaciones e incluso situaciones que pueden llevar a una persona ante las autoridades.

Desde su perspectiva, llevar información directamente a los jóvenes representa una oportunidad para hablar de esas consecuencias antes de que una experiencia de consumo termine convirtiéndose en un problema mayor.

Alcohol, drogas y accidentes

Uno de los temas centrales de la conversación fue la relación entre el consumo de alcohol y otras sustancias con los accidentes viales.

Alfredo N. sostuvo que una persona que ha ingerido alcohol o consumido alguna droga no debe conducir motocicletas, automóviles ni ningún otro vehículo, debido al riesgo que representa para sí misma y para quienes viajan a su alrededor.

Explicó que determinadas sustancias pueden alterar la percepción, las reacciones y la conducta, situación que puede aumentar el peligro cuando una persona se encuentra al volante.

También hizo referencia a conductores de distintos tipos de transporte y consideró necesario reforzar el mensaje de prevención entre quienes tienen bajo su responsabilidad la vida de pasajeros o de otros usuarios de las vías.

Su planteamiento parte de una experiencia personal: relató que él mismo sufrió un accidente en motocicleta relacionado con el consumo de alcohol y drogas.

Un testimonio que busca servir a otros

El relato de Alfredo N. adquiere una dimensión particular porque no habla únicamente desde la información que ha recibido en los grupos de ayuda, sino desde su propia historia.

Contó que durante una etapa de su vida no aceptaba tener un problema con su manera de beber y consumir drogas. Esa falta de reconocimiento, explicó, lo llevó a enfrentar consecuencias que terminaron incluso en un centro penitenciario.

Hoy utiliza aquella experiencia para transmitir un mensaje diferente, su propósito, dijo, es que otras personas tengan la oportunidad de acercarse a un espacio de ayuda antes de llegar a consecuencias similares.

En ese proceso también destacó la importancia de escuchar y de no reducir el problema a un juicio sobre la persona que consume.

Más allá de la sustancia

Durante la entrevista, Alfredo N. planteó que detrás del consumo pueden existir problemas emocionales y situaciones personales que requieren atención.

Desde la perspectiva de su experiencia en el programa de recuperación, señaló que trabajar sobre las emociones, las actitudes y la manera de enfrentar los problemas puede ser parte importante del proceso para abandonar el consumo.

En su relato aparecen situaciones como conflictos familiares, violencia, dificultades para controlar la ira y otras conductas que pueden agravarse cuando intervienen el alcohol o las drogas.

Por ello, insistió en que el mensaje dirigido a los jóvenes no busca solamente decirles qué sustancias existen o cuáles son sus consecuencias, sino acercarlos a una posibilidad de cambio.

La información también llegará a las escuelas

Como parte de las actividades de esta semana, integrantes de Alcohólicos Anónimos contemplan llevar material informativo a instituciones educativas de Misantla, entre los materiales mencionados se encuentran trípticos, folletos y revistas, además de literatura relacionada con la recuperación y la prevención.

También se contempla una actividad en el CBTIS de Misantla, cuya dinámica estaba por confirmarse al momento de la entrevista.

La intención es que los estudiantes puedan conocer testimonios y materiales que les permitan identificar señales de riesgo y, en caso necesario, saber que existen espacios donde pueden solicitar orientación.

Un mensaje que busca abrir una puerta

En una sociedad donde las adicciones pueden aparecer acompañadas de accidentes, conflictos familiares y problemas de salud o legales, la prevención adquiere un papel fundamental.

El mensaje de esta jornada parte de una idea sencilla: informar antes de que sea demasiado tarde, para Alfredo N., compartir su propia historia significa devolver parte de la ayuda que recibió y abrir una posibilidad para quienes todavía enfrentan dificultades con el alcohol o las drogas.

La invitación está dirigida especialmente a los jóvenes, pero también alcanza a las familias: escuchar, informarse y acercarse a espacios de apoyo puede representar el primer paso para reconocer un problema.

La recuperación, en ese sentido, no aparece como una promesa inmediata, sino como un camino que comienza cuando una persona decide pedir ayuda y encuentra a alguien dispuesto a escucharla.

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