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“Tomar la cruz es elegir el camino de la vida”: Monseñor José Trinidad Zapata llama a vivir la fe desde el Evangelio

El prelado advierte que seguir a Cristo implica renunciar a criterios meramente humanos para abrazar el proyecto de Dios y encontrar en la entrega el sentido de la vida eterna
Papantla, Ver., a 30 de agosto de 2026.- En su reflexión evangélica de este domingo, monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de Papantla, propuso a los fieles mirar la cruz no únicamente como símbolo de dolor, sino como el camino mediante el cual Jesús conduce hacia la vida y la salvación.

A partir del pasaje en el que Cristo anuncia su pasión y Pedro intenta disuadirlo de acudir a Jerusalén, el obispo desarrolló una reflexión centrada en una de las exigencias más profundas del cristianismo: seguir a Jesús significa aceptar un camino que no siempre coincide con las expectativas humanas.

Su mensaje plantea una invitación a revisar la manera en que cada persona entiende la fe, particularmente cuando las dificultades, el sufrimiento y los sacrificios parecen contradecir aquello que se espera de Dios.

Pedro y la dificultad de aceptar un Mesías sufriente

Monseñor Zapata recordó que Pedro acababa de reconocer a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pero inmediatamente después rechazó la posibilidad de que tuviera que padecer y morir.

Ante la advertencia de Cristo sobre su camino hacia Jerusalén, Pedro intentó convencerlo de que aquello no debía suceder. El contraste, explicó el obispo, revela una dificultad profundamente humana: creer en Jesús como Mesías, pero querer que su misión se desarrolle de acuerdo con las expectativas de triunfo y poder de los hombres.

Por ello, Jesús reprende duramente a Pedro y le señala que su manera de pensar no corresponde al proyecto de Dios.

La escena adquiere así una dimensión que trasciende el relato bíblico. También hoy, planteó el prelado, puede existir la tentación de buscar una fe sin sacrificios, un camino espiritual sin dificultades y un Cristo triunfalista que elimine inmediatamente el sufrimiento.

La cruz como camino, no como derrota

Uno de los puntos centrales de la reflexión fue precisamente el significado de la cruz.

Para el obispo, cuando Jesús dice que quien quiera seguirlo debe renunciar a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo, no está proponiendo una aceptación pasiva del dolor, sino una transformación de la manera de vivir y de comprender la existencia.

Renunciar a sí mismo, explicó, significa abandonar los criterios exclusivamente humanos cuando estos se oponen al proyecto de Dios. Tomar la cruz implica aceptar las exigencias del seguimiento de Cristo y permanecer fiel incluso cuando el camino resulta difícil.

En esta perspectiva, la cruz deja de representar únicamente sufrimiento y se convierte en una expresión de amor, entrega y esperanza.

Es precisamente ahí donde la reflexión adquiere un tono particularmente cercano: todos enfrentan pérdidas, enfermedades, preocupaciones, decepciones o momentos de incertidumbre. La propuesta cristiana, según Zapata Ortiz, consiste en no permitir que esas circunstancias sean el final de la esperanza.

“¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero?”

El obispo también retomó la paradoja planteada por Jesús: perder la vida para ganarla.

La pregunta evangélica —¿de qué le sirve a una persona ganar el mundo entero si pierde su vida?— fue presentada como una llamada a colocar en su justa dimensión las ambiciones materiales y los éxitos pasajeros.

La reflexión no apunta solamente a la muerte física, sino a la vida eterna y al sentido trascendente de la existencia. Desde esa mirada, acumular bienes, reconocimiento o poder carece de valor definitivo si en el proceso se pierde aquello que da verdadero sentido a la vida.

El mensaje invita, por ello, a preguntarse qué se está buscando y qué se está dispuesto a sacrificar para alcanzarlo.

Una invitación a mirar la vida desde la fe

La reflexión dominical de monseñor José Trinidad Zapata Ortiz deja una idea esencial: la fe cristiana no promete un camino sin cruces, sino una esperanza capaz de atravesarlas.

En una sociedad acostumbrada a medir el éxito por los resultados inmediatos, el Evangelio propone una lógica distinta: servir antes que dominar, entregar antes que acumular y permanecer fiel aun cuando las circunstancias sean adversas.

La enseñanza de Jesús a Pedro adquiere así vigencia más allá del ámbito religioso. Invita a reconocer que no siempre aquello que parece derrota representa el final de un camino, y que algunas de las experiencias más difíciles pueden convertirse, desde la fe, en oportunidades de crecimiento, entrega y transformación.

Al concluir su reflexión, el obispo llamó a los fieles a abandonar los pensamientos que los alejan del proyecto de Dios, asumir la cruz y seguir a Jesús como salvador, camino, verdad y vida.

“Tomemos la cruz y sigamos a Jesús”, fue, en esencia, la invitación con la que cerró su mensaje, acompañado de una bendición para la comunidad.

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