Raquel Jiménez Díaz vuelve a encontrarse con Misantla en la voz de sus poemas
Poetas de México y otros países se sumaron mediante mensajes en video; amigos y compañeros destacaron una filosofía basada en compartir, abrir caminos y mantener viva la cultura
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 30 de agosto de 2026.- Hay personas cuya ausencia no significa necesariamente silencio. En el mundo de las letras, algunas voces permanecen en los poemas, en los recuerdos y, sobre todo, en los espacios que ayudaron a construir.
Con ese espíritu se realizó en Misantla un homenaje póstumo a la escritora Raquel Jiménez Díaz, quien se desempeñó como presidenta de la Academia Nacional e Internacional de Poesía, sede Misantla, en un encuentro que reunió a escritores, poetas, artistas, académicos y ciudadanos para recordar su trayectoria y reconocer las aportaciones que realizó a la vida cultural de la región.
El homenaje no se limitó a recordar a la escritora desde la nostalgia. La poesía, la música, los testimonios y los mensajes audiovisuales permitieron reconstruir parte de su presencia y mostrar que su legado continúa caminando entre quienes compartieron con ella el amor por las expresiones artísticas.
La palabra como forma de permanencia
Como parte del programa se desarrolló una presentación literaria y musical dedicada a evocar la obra, trayectoria y pensamiento de Jiménez Díaz.
Sus poemas, escritos, frases, videos y testimonios se convirtieron en distintas piezas de una memoria colectiva que permitió a los asistentes acercarse a la mujer detrás de la obra.
La presencia de poetas de distintas partes de México y del extranjero, quienes enviaron mensajes en video para sumarse al homenaje, amplió las fronteras de una ceremonia que tuvo como punto de encuentro a Misantla.
Así, la despedida trascendió el espacio físico donde se desarrolló el acto. La voz de quienes la conocieron desde distintos lugares recordó que la literatura tiene esa capacidad particular de viajar incluso cuando quien la escribió ya no está.
“Ella está dentro de nosotros”
Durante el homenaje, Jaime Salazar Lee, presidente de la Academia Nacional e Internacional de Poesía, sede Misantla, destacó la dimensión humana de la homenajeada y el trabajo que impulsó para abrir espacios a las distintas manifestaciones del arte.
Al recordar a Jiménez Díaz, habló de una mujer excepcional y de una filosofía de vida basada en dar y compartir, principios que, afirmó, continúan presentes en los proyectos culturales que ella ayudó a fortalecer.
También destacó el trabajo realizado desde la Academia Nacional e Internacional de Poesía y el Círculo Cultural Internacional de Radio Evolución, espacios concebidos no solamente para figuras reconocidas, sino también para quienes comienzan su camino en las letras y en las distintas disciplinas artísticas.
La intención, explicó, es preservar esa iniciativa y continuar el trabajo cultural como una forma de mantener vigente su legado.
En sus palabras quedó condensado el sentido más profundo del encuentro: la muerte puede cerrar una vida, pero no necesariamente termina aquello que una persona sembró en los demás.
Misantla como punto de encuentro cultural
La ceremonia reunió a representantes de diferentes ámbitos de la cultura y la sociedad regional.
Entre los asistentes estuvieron Fernando Morones, cronista de Vega de Alatorre; Lorenzo Mondragón Salas, vicepresidente de la Academia; Arturo Villegas Ramírez, presidente de la Asociación de Abogados de la Región; Israel Estrada del Ángel, poeta y decimero de Misantla; Elsa Malpica, profesora de la Universidad Veracruzana; María Rosa Muñoz, actriz de teatro; Karla Belmont, poeta de Papantla; Lorena López Vázquez, presidenta fundadora del Centro Cultural Hispanoamericano de las Altas Montañas México-Burgos; y Joel Orduña, versador y decimista.
La diversidad de perfiles presentes reflejó precisamente el carácter amplio del trabajo que se atribuye a Jiménez Díaz: tender puentes entre distintas disciplinas y generar espacios donde la palabra, la música, el teatro y otras expresiones pudieran encontrarse.
El legado que permanece
Recordar a Raquel Jiménez Díaz significó, para quienes participaron en el homenaje, hablar también de la responsabilidad de continuar aquello que ella ayudó a construir.
En una época en la que muchas expresiones culturales luchan por conservar espacios y atención, la memoria de una promotora cultural adquiere un significado especial. Cada lectura, cada poema compartido y cada nuevo escritor que encuentra un espacio para expresarse representa, de alguna manera, la continuidad de una tarea que no termina con la ausencia de quien la inició.
Por ello, el homenaje tuvo algo de despedida, pero también mucho de compromiso.
Misantla no solamente recordó a una escritora que presidió una institución dedicada a la poesía; recordó a una mujer que entendió la cultura como un acto de generosidad y encuentro.
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