Monseñor José Trinidad Zapata invita a confiar en Dios y compartir con generosidad en su reflexión dominical
El mensaje exhorta a ofrecer a Dios lo poco que se tiene, con la certeza de que la fe y la solidaridad transforman la vida
Papantla, Ver., a 2 de agosto de 2026.- En su reflexión correspondiente al Evangelio de este domingo, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de la Diócesis de Papantla, invitó a los fieles a depositar su confianza en Dios y a descubrir que, cuando se ofrece con fe lo poco que se posee, Él lo multiplica en favor de la comunidad.
Tomando como base el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, el prelado explicó que este acontecimiento representa mucho más que un milagro de alimentación material, pues constituye un anuncio de la Eucaristía y del compromiso de los discípulos de compartir el pan de vida con el pueblo de Dios.
Jesús, nuevo guía y alimento para su pueblo
Durante su mensaje, Monseñor recordó que, tras conocer la muerte de Juan el Bautista, Jesús se retiró a un lugar apartado junto con sus discípulos, un gesto que interpretó como un momento de preparación antes de continuar su misión.
Señaló que ese escenario evoca el desierto recorrido por el pueblo de Israel, donde Dios enseñó que el ser humano no vive solamente del alimento material, sino también de la Palabra divina.
En ese contexto, explicó que la multiplicación de los panes presenta a Jesucristo como el nuevo Moisés que alimenta a su pueblo y lo conduce por el camino de la fe, renovando la alianza entre Dios y la humanidad.
Un llamado a compartir y servir
Monseñor Zapata destacó que Jesús no realizó el reparto de los alimentos directamente, sino que entregó los panes a sus discípulos para que ellos los distribuyeran entre la multitud.
Afirmó que este gesto anticipa la misión de la Iglesia y de los sacerdotes, quienes, durante la celebración de la Santa Misa, continúan compartiendo el Pan de Vida mediante la Eucaristía.
Asimismo, recordó que el milagro también guarda relación con el episodio del profeta Eliseo, quien alimentó a un centenar de personas con unos cuantos panes, subrayando que Dios actúa a través de la generosidad y la confianza de quienes ponen en sus manos lo que poseen.
La Eucaristía, signo de esperanza
El obispo invitó a los creyentes a ofrecer a Dios su vida, sus talentos y sus esfuerzos cotidianos, convencido de que la bendición divina puede transformar incluso aquello que parece insuficiente.
Enfatizó que la celebración eucarística continúa siendo el espacio donde Cristo alimenta espiritualmente a su pueblo y fortalece a la comunidad para afrontar los desafíos de la vida con esperanza, unidad y solidaridad.
Finalmente, exhortó a los fieles a seguir el ejemplo de Jesús, compartiendo con los demás y viviendo una fe comprometida que se refleje en acciones concretas de servicio y amor al prójimo.




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