La fe que no reconoce fronteras: Monseñor José Trinidad Zapata invita a confiar en la gracia de Dios
El mensaje destaca que la misericordia de Cristo no está limitada por origen, condición o pertenencia, sino que alcanza a quienes buscan a Dios con humildad
Papantla, Ver., a 16 de agosto de 2026.- En su reflexión evangélica de este domingo, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de la Diócesis de Papantla, centró su mensaje en el pasaje bíblico del encuentro entre Jesús y una mujer cananea, un relato que, a su juicio, permite comprender que la misión de Cristo no tiene fronteras.
El episodio ocurre en la región de Tiro y Sidón, territorios que no pertenecían a Israel. Para el prelado, este detalle resulta fundamental porque anticipa una enseñanza que atraviesa todo el Evangelio: la salvación está dirigida a todos los hombres y no queda limitada por nacionalidad, origen o pertenencia religiosa.
En ese escenario aparece una mujer que clama a Jesús para pedir la curación de su hija, atormentada por un demonio. Aunque inicialmente no recibe respuesta, no abandona su petición.
Su perseverancia se convierte así en el centro de la reflexión de Zapata Ortiz.
Del silencio a una fe perseverante
El obispo llama la atención sobre la aparente dureza de las primeras respuestas de Jesús. Primero permanece en silencio y posteriormente señala que su misión estaba dirigida a las “ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
La mujer, sin embargo, insiste.
Postrada ante Jesús, vuelve a pedir ayuda y recibe una respuesta todavía más desconcertante, relacionada con el pan destinado a los hijos y las migajas que reciben los perros.
Monseñor Zapata explica que la expresión debe entenderse dentro del contexto cultural de aquella época y destaca que Jesús la utiliza para poner a prueba la fe de la mujer.
Ella no responde con enojo ni se retira. Reconoce su condición de extranjera, pero sostiene su confianza y afirma que incluso los perritos pueden alimentarse de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Es entonces cuando Jesús reconoce su fe y le concede aquello que solicitaba.
La diferencia entre dudar y perseverar
Uno de los puntos centrales de la reflexión es el contraste entre la mujer cananea y Pedro, protagonista del Evangelio del domingo anterior.
Mientras Pedro salió al encuentro de Jesús caminando sobre el agua, pero terminó dominado por la duda y el miedo, la mujer cananea perseveró pese a no formar parte del pueblo de Israel y a no recibir una respuesta inmediata.
Para el obispo, ahí existe una enseñanza particularmente vigente: la fe no se mide únicamente por las circunstancias favorables, sino por la capacidad de permanecer firmes cuando la respuesta parece tardar.
La mujer no abandona su petición porque confía en que Jesús puede ayudarla. Su perseverancia termina convirtiéndose en una manifestación de una fe que el propio Cristo califica como grande.
Una reflexión sobre la fe de todos
A partir de este relato, el mensaje de Monseñor Zapata traslada la enseñanza del Evangelio hacia la vida de los creyentes.
El obispo señala que los cristianos, al igual que la mujer cananea, no forman parte del pueblo de Dios por la sangre, sino que han sido incorporados a esa familia mediante la fe en Cristo y los sacramentos.
Desde esta perspectiva, la historia de la mujer extranjera deja de ser únicamente un episodio bíblico y se transforma en una invitación para quienes atraviesan momentos de dificultad y sienten que sus oraciones no reciben una respuesta inmediata.
La enseñanza, plantea el prelado, consiste en acercarse a Cristo con humildad, pero también con firmeza.
“Nos basta la gracia de Dios”
En la parte final de su reflexión, Monseñor José Trinidad Zapata subraya que nadie puede reclamar por sí mismo derechos ante Dios.
Lo que permite al creyente llamarse hijo de Dios, explica, es la gracia obtenida por Cristo mediante su muerte en la cruz.
Desde esa imagen, el obispo presenta la cruz como un símbolo de un Cristo que, con los brazos extendidos, abraza a todos los hombres en un solo pueblo de Dios.
El mensaje dominical queda así planteado como una invitación a superar fronteras personales y sociales: acercarse a Dios con humildad, mantener la esperanza aun ante el silencio y confiar en una gracia que, de acuerdo con la reflexión, está abierta a todos.
Una fe que también interpela al presente
El relato de la mujer cananea ofrece una lectura que trasciende el contexto bíblico. En una sociedad marcada por divisiones de origen, condición y pertenencia, la reflexión propone mirar la fe como un espacio de encuentro y no de exclusión.
La mujer que inicialmente aparece como una extranjera termina convertida, precisamente por su perseverancia, en ejemplo de una fe que Jesús mismo reconoce.
El mensaje de la Diócesis de Papantla invita de esta manera a que los creyentes no se queden únicamente con la idea de pedir, sino que aprendan también a perseverar, confiar y salir al encuentro de Cristo, incluso cuando las circunstancias parezcan adversas.




No hay comentarios