Entre garzas, cables y raíces: vecinos de Misantla piden poner fin a riesgo que amenaza a la zona urbana
El ficus, con más de 45 años, sirve de refugio a las aves; los vecinos plantean encontrar un sitio alternativo para las garzas y evitar una tragedia.
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 26 de agosto de 2026.- Lo que durante años formó parte del paisaje cotidiano de Misantla hoy es señalado por vecinos como un punto de riesgo.
Habitantes de las calles Obregón, Ferrer y Morelos manifestaron su preocupación por las condiciones que rodean a un antiguo ficus de la zona, donde se concentra una gran cantidad de garzas.
Los residentes aseguran que la acumulación de excremento de las aves ha generado malos olores y condiciones insalubres, además de afectar a viviendas, comercios y personas que diariamente transitan por el lugar.
Pero la preocupación va más allá de la higiene. Los vecinos sostienen que el crecimiento del árbol y la presencia de las aves han generado una combinación de riesgos que requiere atención de distintas áreas de gobierno.
Uno de los problemas más delicados, según los testimonios recabados, ocurre en la infraestructura eléctrica.
Los vecinos señalaron que algunas garzas han sido electrocutadas al entrar en contacto con un transformador, situación que también ha provocado interrupciones en el suministro eléctrico.
Aseguran que en diferentes ocasiones habitantes de la zona se han quedado sin energía debido a estos incidentes.
La situación preocupa porque involucra tanto a la fauna como a la población: un ave electrocutada puede provocar fallas en la instalación, mientras que una eventual avería mayor podría representar un riesgo para quienes viven o circulan cerca.
Más de 45 años y raíces que ya son visibles
El ficus tiene, de acuerdo con los vecinos, más de 45 años de antigüedad.
Con el paso del tiempo, sus raíces han comenzado a hacerse visibles y, según los habitantes, existen indicios de que su crecimiento ya puede estar afectando o poniendo en riesgo distintos elementos de la infraestructura urbana.
Entre las principales preocupaciones se encuentran la calle, la tubería del drenaje sanitario y la red de agua entubada.
Los residentes consideran necesario que especialistas determinen las condiciones estructurales y radiculares del árbol antes de que pudiera presentarse un desprendimiento o una afectación mayor.
El riesgo está también a nivel de calle
A nivel del suelo, el panorama tampoco es sencillo.
Los residuos de las garzas, combinados con humedad, generan superficies resbaladizas que, según los vecinos, han provocado caídas de motociclistas y peatones.
Durante la manifestación recordaron accidentes ocurridos recientemente, entre ellos el de un joven que resultó lesionado de un brazo tras caer en el sector.
También mencionaron el caso de una persona adulta mayor que habría sufrido una caída.
Para los habitantes, la preocupación principal es que las condiciones actuales puedan derivar en un accidente de mayores consecuencias.
“No estamos contra las garzas”
Los vecinos hicieron énfasis en que su petición no busca acabar con las aves.
Su planteamiento es encontrar un espacio alternativo donde las garzas puedan permanecer sin representar un riesgo para la población y sin quedar expuestas a los cables eléctricos.
Incluso señalaron que existen otros puntos del municipio donde podría analizarse una posible alternativa.
El mensaje de los habitantes es que el problema debe abordarse desde una perspectiva de convivencia entre la población y la fauna, procurando preservar a las aves, pero también garantizar condiciones adecuadas de seguridad y salud.
Oficios, firmas y una petición que sigue pendiente
Los manifestantes mostraron documentos que, aseguran, han sido entregados anteriormente a las autoridades municipales.
Uno de los escritos, fechado el 24 de julio, contiene firmas de vecinos que respaldan la solicitud de intervención y el retiro del árbol.
Los residentes sostienen que el tema ha sido planteado durante años ante diferentes administraciones y que anteriormente incluso se realizaron trabajos sobre el ficus.
Sin embargo, consideran que las acciones emprendidas no han solucionado de fondo el problema.
Ahora piden que se realice una valoración técnica y que las autoridades determinen qué medidas deben aplicarse.
La advertencia de los vecinos
Durante la protesta, los habitantes expresaron su cansancio ante lo que consideran falta de respuesta.
Advirtieron que, si no reciben atención, podrían organizar nuevas movilizaciones y llegar incluso a tomar las vías de comunicación en la zona del puente de salida hacia Xalapa.
El reclamo vecinal plantea una problemática compleja: no se trata solamente de retirar un árbol o controlar la presencia de aves, sino de revisar simultáneamente las condiciones de seguridad eléctrica, infraestructura hidráulica, drenaje, vialidad y salud pública.
El ficus forma parte del entorno urbano desde hace más de cuatro décadas, pero sus condiciones actuales obligan, según los residentes, a determinar si puede permanecer en el sitio sin poner en riesgo a la población.
La solución, coinciden, debe buscar un equilibrio: proteger a las garzas, pero también proteger a quienes viven y transitan en la zona.




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