Alrededor de 200 estaciones en el país habrían dejado de comercializar diésel ante el incremento de costos y los reducidos márgenes de operación
Onexpo pide revisar impuestos, regulación, obligaciones y transporte para evitar que la presión financiera termine afectando el suministro
Durango, a 23 de agosto de 2026.- El incremento en el costo del petróleo mantiene bajo presión al sector gasolinero mexicano y ya comienza a reflejarse en la comercialización de diésel, producto que para algunas estaciones dejó de ser rentable debido al aumento de los costos de operación.
La advertencia fue formulada por Fernando Favila Arrieta, presidente estatal de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) Durango, quien reconoció que mantener los precios de los combustibles bajo control representa un esfuerzo cada vez mayor para los empresarios del ramo.
El problema adquiere una dimensión nacional: de acuerdo con el dirigente, alrededor de 200 de las más de 11 mil estaciones de servicio existentes en el país han dejado de suministrar diésel, al considerar incosteables las condiciones actuales de comercialización.
Un acuerdo que enfrenta límites
El sector mantiene un acuerdo con las autoridades para contribuir a contener los precios de los combustibles, vigente hasta el próximo 31 de diciembre. Sin embargo, Favila Arrieta admitió que cada vez resulta más difícil absorber los incrementos de costos sin trasladarlos al consumidor.
La situación coloca al sector ante una disyuntiva delicada: sostener el objetivo de contener la inflación mientras las estaciones enfrentan mayores gastos y márgenes de ganancia más estrechos.
“Sí vemos algo complicado seguirlo manteniendo”, señaló el dirigente, al referirse a la continuidad del acuerdo y a la presión económica que experimentan las estaciones de servicio.
Revisar toda la cadena de valor
El pasado 20 de agosto, autoridades y representantes del sector participaron en mesas de trabajo en las que Onexpo planteó la necesidad de revisar de manera integral la cadena de valor de los combustibles.
La organización puso sobre la mesa factores como la regulación, los impuestos, las obligaciones contractuales y laborales, con el argumento de que todos ellos inciden directamente en la capacidad de las estaciones para mantener sus operaciones.
La postura empresarial no cuestiona el propósito de contener la inflación, pero advierte que una política de precios sostenidos difícilmente puede mantenerse indefinidamente si no se consideran simultáneamente los costos que enfrentan quienes distribuyen y venden los combustibles.
El transporte, otro golpe al diésel
Uno de los puntos que, según Favila Arrieta, requiere mayor atención es el costo del transporte del combustible.
El impacto es particularmente significativo para las estaciones ubicadas fuera de las zonas urbanas, donde trasladar el producto implica mayores gastos y reduce todavía más los márgenes de comercialización.
En el caso del diésel, este componente adquiere especial relevancia porque el incremento del costo logístico puede convertir una operación aparentemente rentable en una actividad que deja escaso margen o incluso pérdidas.
Así, el problema no se limita al precio internacional del petróleo. La presión se acumula a lo largo de la cadena: transporte, impuestos, regulación, obligaciones empresariales y laborales terminan repercutiendo en la economía de las estaciones.
Entre la inflación y la viabilidad empresarial
El escenario plantea un equilibrio complejo para las autoridades. Por un lado, mantener controlados los precios de los combustibles contribuye a contener presiones inflacionarias; por otro, mantenerlos bajo presión durante un periodo prolongado puede comprometer la viabilidad de las estaciones de servicio.
La decisión de algunas empresas de suspender la venta de diésel funciona como una señal de advertencia para el mercado. Si la comercialización deja de ser rentable, los empresarios optan por reducir o suspender el suministro antes que operar con pérdidas.
El reto, por ello, no sólo consiste en evitar aumentos al consumidor, sino en encontrar condiciones económicas que permitan que el combustible continúe llegando de manera regular a estaciones urbanas y foráneas.
Diálogo como salida
Favila Arrieta aseguró que el sector continuará participando en las mesas de diálogo con las autoridades para buscar alternativas que permitan mantener el suministro y hacer viable la operación de las estaciones.
La discusión se concentra ahora en encontrar un punto de equilibrio entre la contención de precios y los costos reales que enfrenta la cadena de comercialización. En el caso del diésel, el transporte aparece como uno de los factores que podrían definir la viabilidad de numerosas estaciones.
El llamado de Onexpo es, en esencia, a mirar el problema más allá del precio final al consumidor: si los costos de operación siguen aumentando sin ajustes en la estructura de comercialización, la presión podría terminar traduciéndose en menor oferta en determinadas regiones.




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