Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú y promete reconstruir un Estado debilitado por la crisis
Su llegada al poder marca el regreso del fujimorismo al Palacio de Gobierno casi 26 años después de la salida de Alberto Fujimori
Perú, a 28 de julio de 2026.- Keiko Fujimori inició este martes su mandato como presidenta de Perú para el periodo 2026-2031, con un discurso en el que presentó un diagnóstico crítico sobre la situación nacional y aseguró recibir un país “marcado por el abandono”, con instituciones debilitadas y graves problemas de gestión pública.
La dirigente política, hija y heredera del expresidente Alberto Fujimori, asumió el cargo ante el Congreso de la República en una ceremonia donde recibió la banda presidencial de manos de Miguel Torres, dando inicio a una nueva etapa política para el país sudamericano.
Un mensaje centrado en la crisis del Estado
Durante su primer pronunciamiento como jefa de Estado, Fujimori afirmó que Perú enfrenta un escenario “complejo y doloroso”, derivado de años de falta de planificación, debilidad institucional y problemas de eficiencia en la administración pública.
La mandataria señaló que recibe un Estado “a la deriva por la carencia de una visión estratégica” y aseguró que una de sus prioridades será recuperar la capacidad de respuesta del gobierno para atender a los sectores más vulnerables de la población.
En su diagnóstico inicial, destacó que la ineficiencia estatal representa pérdidas estimadas en 40 mil millones de soles anuales, equivalentes a aproximadamente 11 mil 750 millones de dólares, recursos que, según afirmó, deberían transformarse en mejores servicios públicos y oportunidades para los ciudadanos.
El retorno del fujimorismo al poder
La llegada de Keiko Fujimori a la presidencia representa un nuevo capítulo para el movimiento político asociado a su familia, luego de una larga trayectoria marcada por respaldo popular, pero también por controversias y cuestionamientos derivados del gobierno de su padre.
Alberto Fujimori dejó la presidencia en el año 2000 después de una profunda crisis política provocada por escándalos de corrupción durante su administración, incluyendo la difusión de los llamados “vladivideos” y su posterior renuncia enviada por fax desde Japón.
Casi tres décadas después, su hija asume la conducción del país con el reto de consolidar legitimidad política, responder a las demandas sociales y enfrentar los desafíos económicos e institucionales que atraviesa Perú.
Retos para la nueva administración
El nuevo gobierno tendrá como principales desafíos fortalecer las instituciones, mejorar la eficiencia del aparato estatal, combatir la corrupción y recuperar la confianza ciudadana en la clase política.
El discurso inicial de Fujimori buscó proyectar una imagen de reconstrucción nacional, con énfasis en la necesidad de establecer una administración con mayor planificación y capacidad operativa.
Sin embargo, su gestión también estará bajo la observación de sectores opositores y ciudadanos que recuerdan los antecedentes del fujimorismo y exigen transparencia en el ejercicio del poder.
Un nuevo ciclo político para Perú
La administración de Keiko Fujimori comienza en un escenario de expectativas divididas: mientras sus seguidores esperan estabilidad y cambios en la gestión pública, sus críticos mantienen reservas sobre el regreso de una fuerza política vinculada a uno de los periodos más polémicos de la historia reciente peruana.
El inicio de su mandato abre una nueva etapa en la política del país, donde el principal desafío será convertir las promesas de recuperación institucional en resultados concretos para la población.




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