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Entre desconfianza y desgaste político, el PRI intenta aferrarse a Coahuila bajo el mando de “Alito” Moreno

Críticos señalan que el partido apuesta nuevamente por campañas de confrontación mientras arrastra cuestionamientos de corrupción y pérdida de credibilidad
Coahuila, a 25 de mayo de 2026.- Con una estructura política cada vez más reducida a nivel nacional y cargando el desgaste acumulado de décadas de cuestionamientos por corrupción, el PRI volvió a mostrar en Coahuila una de sus últimas demostraciones de fuerza territorial, encabezada por su dirigente nacional, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, quien desplegó a diputados, senadores y operadores políticos para intentar contener el avance de Morena rumbo a las próximas elecciones.

El recorrido priista, realizado en distintos puntos del estado, fue presentado oficialmente como una muestra de respaldo a candidaturas locales; sin embargo, para diversos sectores políticos también dejó al descubierto la preocupación creciente del tricolor ante la posibilidad de perder uno de los pocos bastiones que aún conserva en el país.

El PRI busca sobrevivir en uno de sus últimos refugios políticos

La presencia de toda la estructura nacional del PRI en Coahuila refleja el momento complejo que atraviesa el partido. Luego de perder gubernaturas, presencia legislativa y respaldo ciudadano en gran parte del territorio nacional, el priismo parece apostar sus últimas cartas a entidades donde todavía mantiene redes políticas tradicionales.

Alejandro Moreno, personaje constantemente señalado por escándalos políticos, acusaciones de presunta corrupción y confrontaciones internas dentro de su propio partido, encabezó una narrativa basada en el miedo al avance de Morena y en la defensa de la “estabilidad” de Coahuila.

Durante los actos públicos, el dirigente lanzó nuevamente declaraciones polarizantes contra el partido oficialista, al que calificó como una amenaza para la seguridad y la gobernabilidad; sin embargo, críticos consideran que el PRI intenta reposicionarse utilizando discursos de confrontación mientras evita hablar del deterioro de su propia imagen pública.

“Alito” y un liderazgo cuestionado

La figura de Alejandro Moreno continúa generando divisiones incluso dentro del priismo. Legisladores, exgobernadores y militantes históricos han cuestionado en distintos momentos su permanencia al frente del partido debido a los resultados electorales adversos y a los constantes escándalos que han rodeado su dirigencia.

Pese a ello, Moreno mantiene control sobre la estructura nacional y continúa encabezando giras políticas en un intento por demostrar fortaleza partidista, aunque para muchos analistas el despliegue en Coahuila refleja más una estrategia de resistencia que de crecimiento real.

La movilización masiva de cuadros nacionales también ha sido interpretada como un intento desesperado por mantener presencia mediática y política en medio de un escenario donde el PRI enfrenta una severa crisis de identidad y credibilidad ante amplios sectores ciudadanos.

Campañas adelantadas y desgaste político

Aunque los tiempos electorales formales aún no se encuentran plenamente en marcha, el activismo político en Coahuila y otras entidades evidencia que los partidos ya comenzaron la disputa territorial rumbo a 2027.

El PRI intenta posicionarse como defensor de la estabilidad regional, pero enfrenta el reto de convencer a nuevas generaciones que crecieron en medio de una narrativa nacional marcada por señalamientos de corrupción, abuso de poder y privilegios asociados a antiguos gobiernos priistas.

Mientras Morena continúa expandiendo su presencia política, el tricolor apuesta a conservar estructuras tradicionales, operadores regionales y alianzas históricas que durante décadas sostuvieron su dominio electoral.

Un escenario político cada vez más polarizado

La visita de Alejandro Moreno a Coahuila no sólo marca el inicio de una nueva etapa de confrontación política rumbo a las elecciones, sino también exhibe el nivel de tensión que comienza a dominar el panorama nacional.

Con discursos cada vez más agresivos y campañas adelantadas disfrazadas de “recorridos ciudadanos”, los partidos políticos comienzan a medir fuerzas en un país donde la polarización continúa creciendo.

En el caso del PRI, la batalla parece centrarse no sólo en frenar a Morena, sino también en intentar recuperar una credibilidad que para muchos ciudadanos quedó profundamente erosionada tras años de escándalos y desgaste institucional.

Así, Coahuila se convierte nuevamente en territorio clave para un priismo que lucha por mantenerse vigente mientras enfrenta el peso de su propio pasado político.

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