Plaga del gusano descortezador pone en alerta a la Sierra Tarahumara; detectan daños en 6,500 hectáreas de bosque
Sequía prolongada debilitó los árboles y facilitó el avance del insecto en municipios serranos de Chihuahua.
Chihuahua, a 15 de marzo de 2026.- La presencia del gusano descortezador volvió a encender las alertas ambientales en la Sierra Tarahumara, donde se han detectado alrededor de 6,500 hectáreas de bosque afectadas. Autoridades estatales, federales y productores forestales trabajan en conjunto con brigadas especializadas, sobrevuelos de vigilancia y acciones de saneamiento para evitar que la plaga se extienda en uno de los macizos forestales más importantes del país.
Un nuevo foco de alerta en los bosques del norte
Los bosques de la Sierra Tarahumara enfrentan nuevamente una amenaza silenciosa. La detección del gusano descortezador en diferentes zonas forestales de Chihuahua ha movilizado a autoridades ambientales y brigadas especializadas, luego de confirmarse afectaciones en cerca de 6,500 hectáreas de arbolado.
El director de Desarrollo Forestal y Recursos Naturales de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, Humberto Molinar Hernández, informó que el fenómeno se mantiene bajo vigilancia permanente, ya que se trata de una plaga que puede expandirse con rapidez si no se atiende a tiempo.
Aunque la superficie afectada representa una fracción menor frente a los más de siete millones de hectáreas de bosque que existen en la entidad, el funcionario subrayó que el riesgo radica en la dinámica de propagación del insecto, capaz de multiplicarse rápidamente cuando las condiciones ambientales lo favorecen.
Sequía prolongada, el factor que debilitó al bosque
La actual aparición del descortezador guarda similitud con la crisis forestal registrada en 2013, cuando también se vivió un periodo de sequía que debilitó a miles de árboles en la región.
De acuerdo con especialistas forestales, los últimos años han estado marcados por precipitaciones muy por debajo del promedio, lo que provocó que amplias zonas del bosque serrano quedaran vulnerables.
En algunos casos los árboles murieron por la falta de humedad en el suelo; en otros sobrevivieron, pero quedaron debilitados, creando el escenario ideal para que la plaga se instalara.
Este patrón se repite ahora tras tres años consecutivos de sequía extrema, situación que ha reducido la capacidad natural de defensa del arbolado.
El enemigo que ataca desde la corteza
El gusano descortezador es un insecto que invade el tronco de los árboles perforando la corteza para depositar sus larvas. Estas se alimentan del tejido interno encargado de transportar agua y nutrientes, lo que termina por provocar la muerte del árbol.
En Chihuahua, la problemática se ha vuelto más compleja debido a la presencia simultánea de dos tipos de descortezadores.
Uno puede identificarse mediante señales visibles en el tronco, como perforaciones o residuos de aserrín. El otro, en cambio, comienza su ataque desde la copa del árbol, lo que dificulta su detección temprana.
Esta combinación obliga a reforzar las labores de monitoreo y vigilancia en los bosques serranos.
Vigilancia aérea y recorridos en campo
Para ubicar los focos de infestación, autoridades forestales han implementado un sistema de vigilancia que combina sobrevuelos y recorridos terrestres.
Desde el aire se identifican manchas de arbolado seco o debilitado, indicios que permiten localizar posibles zonas afectadas. Posteriormente, brigadas técnicas realizan inspecciones en tierra para confirmar la presencia del insecto y delimitar el área de intervención.
Este método ha permitido detectar la plaga en varios municipios de la sierra, entre ellos:
Guachochi
Bocoyna
Madera
Casas Grandes
Tomochi
La dispersión geográfica obliga a desplegar brigadas en distintos puntos del estado.
Brigadas forestales para frenar el avance
Como parte de la estrategia de control, se integraron 15 brigadas especializadas en saneamiento forestal, a las que se suman cuatro más aportadas por la Comisión Nacional Forestal.
Las brigadas realizan un procedimiento técnico que consiste en:
Identificar el árbol infectado.
Cortarlo para evitar la propagación.
Retirar la corteza infestada.
Aplicar insecticida especializado.
Trasladar la madera aprovechable a centros de aserrío.
Además de las autoridades, participan ejidatarios y propietarios forestales, quienes aportan mano de obra y reciben capacitación para detectar los síntomas de la plaga.
Inversión millonaria para proteger el bosque
El operativo de control implica una inversión importante de recursos públicos. De manera conjunta, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado destinan alrededor de 19.5 millones de pesos para las labores de saneamiento.
A esta cantidad se suman 3.4 millones de pesos adicionales aportados por la administración estatal, lo que eleva la inversión total a casi 23 millones de pesos.
Las autoridades no descartan ampliar el presupuesto si la situación lo requiere.
Riesgo latente: incendios forestales
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades es la relación entre la plaga y la temporada de incendios forestales.
El arbolado muerto o debilitado se convierte en material altamente combustible, lo que puede facilitar la propagación de incendios en zonas serranas.
Por ello, los programas de saneamiento forestal buscan retirar o tratar los árboles afectados antes de que se conviertan en un riesgo mayor.
Coordinación para proteger el macizo forestal
A pesar del desafío ambiental, autoridades forestales destacan que Chihuahua mantiene una coordinación interinstitucional sólida entre dependencias federales, estatales, municipios y productores.
Este modelo de colaboración ha permitido reaccionar con rapidez ante la aparición de plagas y mantener estrategias de manejo forestal que incluso son consideradas referencia a nivel nacional.
La prioridad, coinciden especialistas, es encapsular los focos de infestación y evitar que el gusano descortezador continúe avanzando por los bosques de la Sierra Tarahumara.
El objetivo inmediato es contener la plaga antes de que crezca, en una región donde el bosque no solo representa riqueza natural, sino también sustento económico y patrimonio ambiental para miles de comunidades serranas.




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