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La Negreada: tradición que anuncia la Cuaresma en la sierra de Misantla

Música, disfraces y cooperación vecinal dan forma a un carnaval con identidad propia
Misantla, Ver., a 13 de febrero de 2026.- Cada inicio de año, cuando se aproxima la Cuaresma, las comunidades de la sierra de Misantla celebran La Negreada, una manifestación cultural que combina música, baile y participación comunitaria. Localidades como Paso Blanco, Los Trapiches, Pueblo Viejo, Salvador Díaz Mirón y Manuel Gutiérrez Nájera preservan esta tradición que fortalece la identidad y el sentido de pertenencia entre generaciones.

Una celebración que marca el calendario festivo

Con la llegada de los primeros meses del año, el ambiente en la sierra de Misantla cambia de ritmo. Antesala de la Cuaresma, La Negreada se convierte en el anuncio festivo que rompe la cotidianidad y convoca a niños, jóvenes y adultos a participar en una celebración profundamente arraigada.

Lejos de los grandes escenarios o desfiles multitudinarios, esta expresión cultural se vive a ras de calle. Las banquetas, los patios y las fachadas de las casas se transforman en el espacio natural donde se desarrolla la fiesta.

Para muchas familias, La Negreada representa el inicio del calendario festivo local y un recordatorio vivo de sus raíces.

Personajes anónimos y música popular

Uno de los rasgos más distintivos de la tradición es el anonimato. Con el rostro cubierto, los participantes —conocidos como “carnavaleros” o “negritos”— se transforman en viejitos, viejitas, mujeres, figuras cómicas o personajes imaginarios.

Al ritmo de la música popular, recorren las calles ejecutando bailes espontáneos frente a cada vivienda. La interacción es directa: los vecinos esperan su llegada, observan, ríen y en muchos casos se suman al baile.

La celebración se extiende durante varios domingos, creando un ambiente continuo de convivencia que fortalece los lazos comunitarios.

Cooperación y sentido de comunidad

A diferencia de otros carnavales donde predominan los espectáculos masivos, en la sierra de Misantla la organización se sostiene mediante la cooperación voluntaria de los habitantes.

Los danzantes visitan casa por casa y reciben aportaciones que se destinan al cierre del Carnaval, un evento colectivo que reúne a toda la comunidad.

Este modelo participativo no solo garantiza la continuidad de la tradición, sino que también refuerza la corresponsabilidad social. Cada aporte, por pequeño que sea, simboliza el compromiso con la preservación cultural.

Identidad que trasciende generaciones

Habitantes de Paso Blanco, Los Trapiches, Pueblo Viejo, Salvador Díaz Mirón y Manuel Gutiérrez Nájera coinciden en que La Negreada va más allá del entretenimiento. Se trata de una herencia cultural que se transmite de generación en generación.

En un contexto donde muchas tradiciones enfrentan el riesgo del olvido, la permanencia de esta celebración habla de una comunidad que defiende su identidad y la adapta a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

La mezcla de música, improvisación y participación colectiva convierte a La Negreada en una expresión viva, dinámica y profundamente local.

La Negreada se celebra cada inicio de año en comunidades de la sierra de Misantla como antesala de la Cuaresma. Durante varios domingos, los “carnavaleros” recorren las calles bailando frente a las casas, recibiendo cooperación voluntaria destinada al cierre del Carnaval. Con música, color y tradición, esta festividad reafirma el orgullo cultural y el sentido de pertenencia de las familias misantecas.

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