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Juárez inaugura el Cempo, un hogar cultural para los pueblos originarios en plena zona Centro

Con inversión millonaria, el recinto busca convertirse en punto de encuentro cultural y atractivo turístico
Chihuahua, a 1 de febrero de 2026.- Los 16 pueblos originarios que habitan en la ciudad cuentan desde este sábado con el Centro Municipal de los Pueblos Originarios (Cempo), un espacio destinado a la promoción cultural, el fortalecimiento comunitario y la generación de ingresos para familias indígenas. Además de áreas para la venta de productos tradicionales, el lugar ofrece oficinas para gestión social y sedes para talleres y actividades artísticas, en un proyecto que combina identidad, inclusión y desarrollo económico.

Un espacio para visibilizar la raíz indígena

La ciudad abrió oficialmente las puertas del Centro Municipal de los Pueblos Originarios (Cempo), un recinto pensado como punto de encuentro para las 16 comunidades indígenas que hoy forman parte del tejido social urbano.

Ubicado en la calle Santos Degollado #716, en la zona Centro y frente a la Plaza Juan Gabriel, el Cempo surge como una plataforma permanente donde las y los integrantes de pueblos originarios pueden comercializar artesanías, alimentos tradicionales y productos elaborados con saberes ancestrales.

Más allá de un mercado, el sitio representa un reconocimiento institucional a la presencia indígena en la ciudad, muchas veces invisibilizada pese a su aporte cultural y social.

Economía con identidad

Durante la inauguración, mujeres y hombres de distintas comunidades ofrecieron bisutería artesanal, pinole, hierbas tradicionales, textiles y una amplia variedad de comida típica como sopes, gorditas, huaraches, tamales y atole.

“Van a estar cierto tiempo las compañeras pertenecientes a comunidades indígenas con exhibición de artesanías y puestos de comidas típicas”, explicó Rosalinda Guadalajara, integrante de la comunidad rarámuri y encargada de Atención a Mujeres Indígenas del Instituto Municipal de las Mujeres (IMM).

La venta directa permite que los ingresos lleguen sin intermediarios a las familias productoras, lo que fortalece su economía y dignifica su trabajo, al mismo tiempo que acerca a la población urbana a sabores, colores y técnicas tradicionales.

Un centro también para la gestión y el acompañamiento

El Cempo no solo funciona como escaparate cultural. Cada pueblo originario cuenta con una oficina para que sus representantes atiendan a sus comunidades en trámites, gestiones y acompañamiento social.

El inmueble dispone de recepción, área administrativa, dirección, consulta legal, consulta psicológica, salas de audiencia y una sala de representantes de grupos, según detalló el director de Obras Públicas, Daniel González García.

Esta estructura busca facilitar el acceso a servicios y derechos, reduciendo barreras para comunidades que, en muchos casos, enfrentan dificultades por idioma, discriminación o falta de información.

Cultura viva en el corazón de la ciudad

Con la apertura del Cempo se realiza también el festival Umukí, que se desarrolla desde ayer y hasta hoy, con presentaciones de artistas indígenas y actividades culturales abiertas al público.

El alcalde Cruz Pérez Cuéllar destacó que contar con 16 comunidades originarias “es una riqueza cultural de Juárez” que debe valorarse y mostrarse con orgullo. Añadió que el reto ahora será convertir el sitio en un espacio exitoso y concurrido, tanto por habitantes locales como por turistas.

La visión es que el Cempo no sea solo un edificio, sino un punto vivo donde la cultura indígena dialogue con la ciudad contemporánea.

Entre reconocimiento y desafío

La construcción del centro implicó una inversión de 22 millones de pesos, una cifra que refleja la magnitud del proyecto y también la responsabilidad de que el espacio cumpla su propósito.

Si logra consolidarse como lugar de encuentro, comercio justo y difusión cultural, el Cempo podría convertirse en un modelo de inclusión urbana. De lo contrario, correría el riesgo de quedar como un esfuerzo simbólico sin el dinamismo que las comunidades necesitan.

Por ahora, el arranque combina entusiasmo comunitario, respaldo institucional y la expectativa de que la identidad indígena tenga, por fin, una casa propia en el corazón de la ciudad.

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