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Calderón estalla por crisis de sarampión y acusa cancelación de vacunación universal

Las cifras revelan caída sostenida en coberturas desde 2019
México, a 11 de febrero de 2026.- La crisis de sarampión desató un enfrentamiento político. El expresidente Felipe Calderón calificó como “terrible” el brote y sostuvo que pudo evitarse si no se hubieran cancelado las campañas de vacunación universal. Desde el IMSS, Zoé Robledo responsabilizó a administraciones anteriores por la falta de segundas dosis. Las cifras oficiales muestran una disminución progresiva en la cobertura a partir de 2019, antes incluso de la pandemia.

Un señalamiento que reaviva la disputa

La discusión pública sobre el repunte del sarampión escaló a nivel nacional. El expresidente Felipe Calderón calificó como “terrible” la situación sanitaria y aseguró que el brote “nunca debió ocurrir” si no se hubieran cancelado —según sus palabras— “por ignorancia o ambición (o ambas)” las campañas de vacunación universal.

Su declaración fue una respuesta directa a los señalamientos del director del IMSS, Zoé Robledo, quien durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el origen del problema se remonta a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, argumentando que en esos sexenios no se aplicaron refuerzos suficientes de la vacuna.

Robledo presentó gráficas y cuestionó públicamente en qué administración debió haberse aplicado la segunda dosis, encendiendo así una polémica que mezcla datos técnicos con responsabilidades políticas.

Las cifras en disputa

En medio del cruce de acusaciones, el exsecretario de Salud Salomón Chertorivski también intervino para rechazar los señalamientos. Afirmó que, hacia el final del sexenio calderonista, la cobertura alcanzaba 98.8% en primera dosis y 91.8% en segunda dosis contra el sarampión.

En contraste, señaló que en 2024, durante la administración pasada, las cifras descendieron a 79.8% en primera dosis y 68.9% en segunda, lo que reflejaría un retroceso significativo en la protección colectiva.

Datos oficiales apuntan que la cobertura comenzó a disminuir desde 2019, primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, incluso antes de la pandemia de Covid-19. Ese año, aproximadamente 1.5 millones de niñas y niños que debían recibir la vacuna contra el sarampión no fueron inmunizados, en un contexto marcado por retrasos en la adquisición de biológicos.

Más allá del debate político

El sarampión, una enfermedad que durante años parecía controlada en México gracias a campañas masivas y sistemáticas, vuelve ahora a ocupar titulares. Y con ello, resurgen preguntas incómodas: ¿fallaron las compras?, ¿se debilitó la logística?, ¿hubo exceso de confianza tras años sin brotes importantes?

La polémica revela algo más profundo que un intercambio de culpas. Muestra la fragilidad de los sistemas de prevención cuando la continuidad institucional se rompe. La vacunación universal no es un acto aislado; es una cadena que depende de presupuestos, distribución, confianza pública y constancia.

Cuando esa cadena se debilita, el virus encuentra espacio.

El debate continúa. Mientras las cifras se contrastan y las responsabilidades se discuten en el terreno político, el desafío real es recuperar la confianza y garantizar que ningún niño quede fuera del esquema de vacunación. Porque en salud pública, los errores no sólo se contabilizan en porcentajes, sino en vidas expuestas.

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