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Brote de sarampión en México deja 31 fallecidos y casi 10 mil casos confirmados: autoridades sanitarias

Niñas y niños pequeños continúan siendo el grupo más vulnerable, advierte Salud
México, a 17 de febrero de 2026.- La Secretaría de Salud informó que el brote de sarampión en el país ha provocado 31 fallecimientos y 9,850 casos confirmados hasta el corte del 16 de febrero de 2026. La enfermedad, que inició en febrero de 2025 en el estado de Chihuahua, mantiene preocupación epidemiológica por su impacto en la población infantil y por la persistencia de contagios en diversas entidades.

Un año de brote: evolución y cifras nacionales

De acuerdo con el reporte oficial, México cumple un año desde la detección del primer brote en el norte del país, específicamente en el estado de Chihuahua, donde se ha concentrado la mayor carga de mortalidad y transmisión.

Las autoridades sanitarias confirmaron que, de las 31 defunciones registradas hasta la fecha:
21 ocurrieron en Chihuahua
3 en Jalisco
2 en Durango
1 en Sonora
1 en Michoacán
1 en Tlaxcala
1 en Ciudad de México
1 en Chiapas

La dispersión geográfica de los fallecimientos refleja que el brote dejó de ser un fenómeno localizado para convertirse en un problema de salud pública de alcance nacional.

Perfil epidemiológico: población infantil en mayor riesgo

Los datos oficiales señalan que el grupo de edad con mayor número de casos corresponde a niñas y niños de 1 a 4 años, con 1,434 contagios confirmados, seguido del grupo de 5 a 9 años, con 1,204 casos.

También se observa una incidencia importante en adultos jóvenes de 25 a 29 años, con 1,094 casos, lo que sugiere brechas en esquemas de vacunación o refuerzos incompletos en generaciones que pudieron haber quedado sin cobertura total.

La tasa de incidencia más elevada se presenta en menores de un año, con 54.12 casos por cada 100,000 habitantes, un indicador especialmente preocupante debido a que este grupo depende de la inmunidad comunitaria para su protección.

Interpretación: vacunación, desigualdad y retos del sistema sanitario

Desde una perspectiva interpretativa, el brote evidencia desafíos estructurales en la cobertura de vacunación y en la vigilancia epidemiológica del país. El sarampión es una enfermedad prevenible mediante inmunización, por lo que la magnitud de casos y defunciones revela posibles rezagos en campañas de vacunación, desinformación, movilidad poblacional y desigualdad en el acceso a servicios de salud.

Especialistas han advertido que la recuperación de coberturas óptimas tras la pandemia de COVID-19 ha sido un proceso gradual, lo que dejó ventanas de susceptibilidad en la población infantil y en algunos sectores adultos.

El comportamiento del brote también confirma que las enfermedades infecciosas pueden resurgir cuando disminuyen las tasas de inmunización, recordando la importancia de mantener esquemas completos y campañas permanentes.

Impacto social y sanitario

Además de las pérdidas humanas, el brote implica presión para los sistemas de salud estatales, particularmente en zonas con menor infraestructura médica. Las hospitalizaciones por complicaciones como neumonía, encefalitis o deshidratación severa representan costos económicos y sociales significativos para las familias y las instituciones.

El incremento de casos en menores de edad también genera preocupación en comunidades escolares, donde la transmisión puede ser más rápida si no se mantienen medidas de prevención y vigilancia.

Las autoridades reiteraron el llamado a madres, padres y población en general para verificar esquemas de vacunación y acudir a las unidades de salud en caso de síntomas, subrayando que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para contener el avance del sarampión en México.

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