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La ONU alerta: el machismo sostiene el 60 % de los feminicidios en el mundo, un patrón letal que podría prevenirse

El nuevo informe evidencia que el hogar sigue siendo el espacio más peligroso para mujeres y niñas
Austria, a 25 de noviembre de 2025.- Un informe de ONUDD y ONU Mujeres revela que, en 2024, casi 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o familiares, representando el 60 % de los feminicidios de ese año. El estudio, presentado en Viena, advierte que estas muertes no son hechos aislados, sino el desenlace de ciclos prolongados de violencia que podrían prevenirse. La ONU señala la influencia de normas machistas, desigualdades estructurales y nuevas formas de violencia digital.
 
Un diagnóstico global que expone un problema estructural

El informe publicado este martes en Viena por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y ONU Mujeres confirma un dato alarmante: al menos 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por parejas o familiares en 2024. Esta cifra equivale al 60 % de los asesinatos de mujeres en el mundo, lo que reafirma que el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para ellas.

Los investigadores advierten que los datos disponibles representan solo una parte del problema, pues existe un número desconocido de feminicidios cometidos por agresores distintos, pero vinculados a patrones de violencia machista.
 
La raíz del problema: normas sociales que subordinan a las mujeres

El estudio identifica un factor común detrás de la mayoría de estos crímenes: normas machistas y estructuras de desigualdad que sitúan a las mujeres en una posición de subordinación.

Sarah Hendriks, directora de Políticas de ONU Mujeres, subraya que los feminicidios suelen ser el desenlace de un ciclo de violencia progresiva, que inicia con conductas de control, amenazas y acoso —incluido el ciberacoso— y que los países deben identificar antes de que sea demasiado tarde.

Además, una de cada cuatro mujeres entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja, cifra que evidencia la persistencia de dinámicas violentas naturalizadas.
 
Violencias digitales: nuevas amenazas con consecuencias mortales

La ONU alerta de que el ecosistema digital ha ampliado y sofisticado las formas de violencia contra las mujeres:

· Difusión no consentida de imágenes,

· videos ultrafalsos (deepfakes),

· ciberacoso,

· hostigamiento persistente mediante dispositivos tecnológicos.

Estas prácticas, señala el informe, no solo generan daño emocional, sino que pueden derivar en agresiones físicas y feminicidios.
Un análisis en Reino Unido —sobre 41 casos entre 2011 y 2014— reveló que la tecnología fue usada como mecanismo de vigilancia y coerción en el 60 % de los asesinatos.

Las mujeres con mayor presencia pública —periodistas, políticas, activistas— enfrentan riesgos aún mayores por el hostigamiento digital.
 
Una violencia que no cede: magnitudes, retrocesos y brechas estadísticas

El documento advierte que, pese a los esfuerzos de prevención en distintos países, los feminicidios mantienen niveles “preocupantemente altos”. La ONU recalca que estos asesinatos podrían prevenirse mediante intervenciones oportunas y políticas públicas integrales.

Sin embargo, la ausencia de datos diferenciados en regiones como Asia y África limita la capacidad de diseñar estrategias efectivas. Solo la mitad de estos países proporcionan estadísticas completas sobre homicidios cometidos por parejas o familiares.

Las tendencias regionales muestran diferencias significativas:

· África encabeza la tasa más alta de feminicidios a manos de familiares o parejas.

· Le siguen América, Oceanía, Asia y Europa.

· En América Central, las tasas son particularmente elevadas.

En Europa, aunque la cifra global disminuye lentamente, la tasa sigue siendo el doble de alta en países del Este frente a los del Sur y Norte.
Movimientos sociales que transforman la conversación

El informe reconoce el papel crucial de movimientos como “Ni Una Menos” en América Latina y “Me Too” a nivel global, los cuales han visibilizado la violencia de género, presionado por cambios legislativos y ampliado la conversación pública sobre el machismo estructural.

Estas iniciativas han contribuido a que más países adopten medidas como:

· criminalización del feminicidio,

· creación de unidades especializadas en Policía y Justicia,

· campañas educativas,

· políticas de prevención en entornos digitales.

Sin embargo, la ONU enfatiza que los avances aún son insuficientes para disminuir de forma sostenida la violencia letal contra mujeres y niñas.
 
Interpretación: un fenómeno que exige cambios culturales profundos

El informe presenta no solo un análisis estadístico, sino un llamado urgente a replantear las raíces culturales y sociales que permiten la persistencia del feminicidio. Más allá de reforzar leyes o crear protocolos, sostiene la ONU, es indispensable modificar actitudes y patrones que normalizan el control, los celos, la violencia emocional y el dominio masculino.

En conclusión, la violencia feminicida continúa siendo un síntoma extremo de una desigualdad sistémica que aún no ha sido desmontada, incluso en sociedades con mayores niveles de desarrollo.

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