Masacre en iglesia católica del Congo: rebeldes vinculados al Estado Islámico asesinan a decenas de personas
República Democrática del Congo, a 27 de julio de 2025.- Una madrugada teñida de horror sacudió al este de la República Democrática del Congo, luego de que un grupo armado vinculado al Estado Islámico perpetrara un brutal ataque contra una iglesia católica en la ciudad de Komanda, en la provincia de Ituri. Hasta el momento, se estima que al menos 34 personas fueron asesinadas, aunque algunas fuentes elevan la cifra a más de 40 víctimas mortales.
El asalto ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada, cuando presuntos miembros de la Fuerza Democrática Aliada (FDA) irrumpieron violentamente en el templo. Armados con machetes, los atacantes no solo ejecutaron a los fieles presentes, sino que además incendiaron viviendas y tiendas cercanas, sembrando el terror en la población local.
Aunque el ejército congoleño, a través del teniente Jules Ngongo, confirmó al menos 10 fallecidos, medios locales y una emisora de radio respaldada por la ONU reportaron 43 víctimas, basándose en fuentes de seguridad. En redes sociales comenzaron a circular impactantes videos en los que se observan estructuras en llamas y cuerpos tendidos en el suelo de la iglesia. Testigos relataron escenas desgarradoras con familiares reconociendo a sus muertos en medio del llanto y el estupor.
La emisora indicó que los atacantes provenían de un bastión ubicado a 12 kilómetros de Komanda, y que lograron huir antes de que las fuerzas de seguridad llegaran al lugar, una muestra más de la vulnerabilidad en que viven las comunidades del este congoleño.
Un patrón de violencia persistente
Este ataque se suma a una larga lista de masacres perpetradas por la FDA, un grupo rebelde que opera desde hace años en la región fronteriza entre Uganda y la RDC. Con vínculos formales con el Estado Islámico desde 2019, la FDA ha sido responsable de la muerte de miles de civiles, especialmente en las provincias de Ituri y Kivu del Norte.
La FDA tiene su origen en pequeños grupos insurgentes ugandeses de la década de los 90, que se reagruparon por su rechazo al gobierno del presidente Yoweri Museveni. A raíz de ofensivas militares en 2002, el grupo se replegó al este del Congo, donde ha sembrado el caos y desestabilizado la región durante más de dos décadas.
Impunidad y abandono
Las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), pese a múltiples esfuerzos, siguen sin poder contener la violencia de estos grupos. La situación se ha visto agravada con el resurgimiento del grupo rebelde M23, también activo en la región y respaldado por Ruanda, lo que mantiene al país en una constante espiral de conflicto armado.
Mientras tanto, la población civil sigue atrapada entre la violencia, la impunidad y la falta de protección. El reciente ataque en Komanda ha vuelto a encender las alarmas sobre el abandono de estas comunidades por parte del Estado y la necesidad urgente de una intervención humanitaria y de seguridad efectiva por parte de la comunidad internacional.
En medio del luto, organizaciones humanitarias y religiosas han condenado enérgicamente los hechos y han exigido justicia. Por su parte, la ONU reiteró su compromiso con el seguimiento de la situación en el Congo y llamó al gobierno a redoblar sus esfuerzos por garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
Este nuevo acto de barbarie deja claro que la paz en el este del Congo sigue siendo una meta lejana, y que cada día que pasa sin acción efectiva se traduce en más sangre inocente derramada en nombre de ideologías extremistas y guerras de poder.
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