Republicanos buscan excluir a México del Comando Norte: peligra acceso a vigilancia aérea y defensa estratégica de EE.UU.
Estados Unidos, a 21 de junio del 2025.- La relación militar más estrecha que México ha mantenido con el Pentágono en las últimas dos décadas está bajo amenaza. Legisladores republicanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos propusieron una medida que excluiría a México del Comando Norte (USNORTHCOM), lo que representaría una ruptura sin precedentes en la cooperación estratégica de defensa entre ambos países.
El impulsor de esta propuesta, el congresista Ken Calvert, presentó el pasado 16 de junio un apartado dentro del proyecto de presupuesto de Defensa para el año fiscal 2026, en el que solicita trasladar a México al área de operaciones del Comando Sur (USSOUTHCOM), con el argumento de que este último "está mejor posicionado para abordar los desafíos comunes de narcotráfico e inmigración ilegal".
Esta modificación tendría efectos inmediatos: México perdería acceso preferente al sistema de vigilancia aeroespacial del NORAD, que es gestionado por el Comando Norte y está diseñado para detectar amenazas aéreas y marítimas en América del Norte. Además, se debilitaría la protección de México en caso de un ataque externo, ya que saldría del radio de acción del brazo militar responsable de la defensa del territorio continental estadounidense.
“Es una especie de sanción simbólica y geopolítica. Aleja a México de América del Norte y lo reubica como un problema del sur del continente”, advirtió el especialista en relaciones militares Raúl Benítez Manaut, del CISAN-UNAM.
Desde su creación en 2002, tras los atentados del 11 de septiembre, el Comando Norte ha mantenido una relación operativa con las Fuerzas Armadas mexicanas, brindando entrenamiento exclusivo, programas de inteligencia y coordinación táctica en la frontera común, lo que ha convertido a México en un aliado clave para la seguridad regional.
Expertos en defensa han señalado que la iniciativa es más un gesto político que una medida técnica viable, impulsada por las posturas antiinmigrantes de Calvert y su crítica constante a la lucha de México contra el tráfico de fentanilo.
“No creo que prospere esta propuesta. México es vital para la defensa norteamericana. Sacarlo del Comando Norte sería desmantelar una relación que ha costado años construir”, opinó el analista militar Juan Ibarrola.
Recordó además que la colaboración actual se encuentra en su mejor momento, como lo demuestra la reciente visita del comandante del Comando Norte, general Gregory M. Guillot, al Centro Nacional de Adiestramiento en Santa Gertrudis, Chihuahua, y los acuerdos vigentes para que México desarrolle su propia Unidad de Defensa Aérea antes de 2029 con apoyo estadounidense.
La propuesta pretende incluir a México en el Comando Sur, que actualmente se enfoca en América Central, Sudamérica y el Caribe. Este comando tiene menos recursos que el Comando Norte y se orienta principalmente a misiones de cooperación, entrenamiento y combate al narcotráfico en países como Colombia, Honduras o Perú.
“México sería relegado a una lista de prioridades completamente distinta, donde sus necesidades estratégicas no encajarían con el enfoque regional del USSOUTHCOM”, explicó Benítez Manaut.
Esta no es la primera vez que Calvert promueve esta medida: es la tercera ocasión que propone trasladar a México al Comando Sur, pero ninguna ha sido aprobada por el pleno de la Cámara de Representantes. Sin embargo, su insistencia refleja una creciente tensión en sectores republicanos hacia la política exterior y de seguridad de México, particularmente en temas de migración y combate al narcotráfico.
La propuesta aún debe ser debatida y votada en el Congreso, pero abre un frente delicado en la relación bilateral. Si prospera, México quedaría marginado del primer círculo de defensa hemisférica de EE.UU., lo que implicaría una fractura histórica en la cooperación militar entre ambas naciones.
El mensaje político es claro: si México no actúa como un socio confiable en los ojos de ciertos legisladores, será tratado como un problema más al sur. Pero la realidad operativa y geoestratégica dice otra cosa: México es y seguirá siendo un eje de seguridad clave para América del Norte.
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