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Golpe al campo mexicano: EE.UU. impone arancel de casi 21% al jitomate y rompe acuerdo histórico

México,
a 21 de junio del 2025.- Uno de los acuerdos más duraderos y simbólicos del comercio agrícola entre México y Estados Unidos ha sido desmantelado. A partir del 14 de julio, el jitomate mexicano —uno de los pilares del agro nacional— enfrentará un arancel antidumping del 20.91% al ingresar a territorio estadounidense, según anunció el Departamento de Comercio de EE.UU.

Esta medida marca el fin del Acuerdo de Suspensión del Tomate, vigente desde 1996, y lanza una señal alarmante para el futuro de las relaciones agrocomerciales entre ambos países. El golpe no es menor: más del 90% del jitomate exportado por México tiene como destino Estados Unidos.

El acuerdo, que por casi tres décadas evitó una guerra comercial en torno al precio del jitomate, permitía la exportación libre de aranceles a cambio de precios mínimos de referencia. Ahora, con su disolución, los exportadores mexicanos enfrentarán costos adicionales que podrían hacer inviable su permanencia en el mercado estadounidense.

“Esto es una embestida contra el productor mexicano y contra el consumidor estadounidense. Es una decisión política disfrazada de técnica”, acusó un representante del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).

Para México, el jitomate no solo es un producto: es una industria que sostiene a cientos de miles de familias, genera miles de millones de dólares en divisas y define la economía de estados como Sinaloa, que hoy enfrenta, además, una grave crisis hídrica.

En 2024, se proyecta una caída del 5% en las exportaciones, de 2.06 a 1.96 millones de toneladas métricas, y para 2025, se estima que la producción nacional disminuirá 3%. Aunque el auge de la agricultura protegida —que ya representa el 70% de la producción— ha contenido parte del daño, el panorama sigue siendo sombrío.

“No hay precedentes de una afectación de esta magnitud en una cadena agroalimentaria tan consolidada”, advirtió un productor sinaloense. “Esto puede devastar al campo.”

La decisión del Departamento de Comercio no solo perjudica a México. El jitomate mexicano genera un impacto económico de 8,326 millones de dólares en EE.UU. y sostiene cerca de 47 mil empleos, según cifras oficiales.

El Consejo Nacional Agropecuario advierte que los consumidores estadounidenses pagarán el precio: se prevé un aumento de hasta 11.5% en productos básicos como salsas, ensaladas y alimentos procesados.

“Estamos hablando de una cadena binacional integrada. El jitomate mexicano no compite con el estadounidense: lo complementa”, subrayó el CNA.

La imposición del arancel se basa en acusaciones de dumping, es decir, que los productores mexicanos venden jitomates por debajo de su costo real. Sin embargo, expertos y organizaciones del sector han cuestionado la validez de estas denuncias, señalando que responden a presiones de cabilderos agrícolas en Florida, que por años han buscado restringir la competencia mexicana.

Ante este escenario, el sector agroexportador mexicano busca acelerar su diversificación hacia Canadá, Europa y Asia, aunque el proceso será lento y no reemplazará de inmediato el volumen ni los ingresos del mercado estadounidense.

El jitomate es mucho más que una mercancía. Es el rostro visible de una interdependencia económica que durante décadas ha demostrado que la colaboración entre México y Estados Unidos puede dar frutos. La imposición de este arancel rompe con ese espíritu y abre una herida profunda en la confianza bilateral.

Hoy, el jitomate está en el centro de una nueva disputa comercial. Y lo que está en juego no es solo el precio de una verdura, sino el futuro de millones de productores, consumidores y empleos a ambos lados de la frontera.

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