La “piña corazón” de Veracruz roba miradas y enorgullece al campo mexicano
Veracruz, a 21 de junio del 2025.- Entre puestos de fruta y vegetales del mercado rodante, una piña con forma de corazón detuvo a decenas de compradores y curiosos por igual. No se trataba de una escultura ni de una pieza decorativa: era un fruto real, fresco, de más de 10 kilos y medio, que parecía esculpido por la naturaleza para robar suspiros.
La protagonista de este fenómeno local es una piña variedad “gota de miel”, traída por el comerciante José Federico del Ángel, originario del municipio de La Isla, en el sur de Veracruz. Su singular forma, que recuerda al símbolo universal del amor, no fue resultado de ingeniería genética ni manipulación alguna.
“Es completamente natural. Creció así, con esa forma curiosa que parece un corazón. No tiene nada raro, solo tierra buena y mucho cuidado”, aseguró orgulloso el vendedor mientras sostenía la fruta entre risas y fotografías.
La “piña corazón” no solo rompió récords por su tamaño y peso, sino que se convirtió en un símbolo de identidad agrícola, despertando el interés de vecinos, visitantes y hasta productores de la región. Aunque recibió múltiples ofertas para venderla, José Federico decidió no comercializarla, sino exhibirla como un testimonio del potencial del campo veracruzano.
“Queremos que la gente vea lo que se produce en Veracruz. Esta piña es una muestra del trabajo, del amor por la tierra. Aquí no hay secretos, solo dedicación”, compartió.
El municipio de La Isla es ampliamente reconocido por su producción de piña de alta calidad, gracias a un suelo fértil, clima tropical y técnicas de cultivo sustentables. La variedad “gota de miel” destaca por su dulzura, jugosidad y tamaño, pero encontrar una con semejante forma es, según los agricultores locales, una verdadera rareza.
La piña corazón ha causado tal revuelo que incluso se ha viralizado en redes sociales, con mensajes de apoyo y orgullo para el productor y su comunidad. En un contexto donde los campesinos enfrentan constantes retos —desde sequías hasta precios injustos—, esta fruta representa más que una anécdota: es una metáfora del esfuerzo colectivo, la constancia y el valor del campo mexicano.
En un mercado donde cada fruta lucha por destacar, esta piña no solo llamó la atención: conquistó corazones. Y en medio de una jornada más de tianguis, recordó a todos que la naturaleza, cuando se la cuida con esmero, todavía puede sorprendernos.
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