Pablo Ibar, condenado a cadena perpetua en Florida
El español, hallado culpable de
un triple asesinato en 1994, elude la pena de muerte, y la defensa anuncia que
recurrirá la sentencia
Fort Lauderdale, a 22 de mayo del
2019.- Quisieron llegar al corazón de al menos un miembro del jurado, y al
final lo han conseguido. Pablo Ibar, hallado culpable de un triple asesinato
cometido en Florida en 1994, ha salvado la vida. El caso no termina aquÃ. La
sentencia volverá a ser recurrida con la esperanza de que se celebre un nuevo
juicio que, esta vez, le exonere.
Serán más años a sumar a este larguÃsimo
proceso. Pero desde hoy, pase lo que pase a partir de ahora, Ibar no volverá al
corredor de la muerte donde pasó 16 de los 25 años que lleva preso. Los
familiares lloraban y se abrazaban en su banco de la sala 6900 de los juzgados
del condado de Broward, en Fort Lauderdale (Florida). Después del mazazo que
supuso que, el pasado 19 de enero, Ibar volviera a ser declarado culpable
tras la repetición del juicio ordenada por el Tribunal Superior de Justicia de
Florida, la familia ha salvado a Pablo Ibar. No podrán celebrar la
libertad, pero celebran la vida.
Cuesta hablar de la alegrÃa de
una familia cuando un jurado decide que su ser querido pase el resto de su vida
en la cárcel. Pero cuesta menos después de escuchar a la decena de miembros de
la familia de Ibar, biológica y polÃtica, que han desfilado estos dÃas por el
estrado para testificar por qué es importante para cada uno de ellos que Pablo
siga vivo. Su esposa, sus hijos, su padre, sus hermanos, sus cuñadas, sus
sobrinos, sus suegros, esa piña que ha arropado a Pablo Ibar y unos a otros
durante tanto tiempo, han recibido este miércoles una garantÃa de que, a pesar
de que la lucha no ha terminado, Pablo seguirá ahÃ. Sin libertad, pero vivo.
"Es un triunfo", decÃa
a la salida Cándido Ibar, expelotari vasco, hermano del campeón de boxeo José
Manuel Urtain. "Mientras hay vida, hay esperanza".
"Pablo ha sido salvado por
todos aquellos para los que él ha marcado la diferencia. Toda la gente que le
ha apoyado ha acabado dándole la vida", decÃa Tanya, su esposa, que era
una niña de 15 años cuando Pablo fue detenido en 1994. "La lucha no va a
parar, pero esto es una pequeña victoria en la dirección adecuada".
Quienes han conversado con Pablo
Ibar coinciden en que, si ha podido mantener la cordura y la entereza durante
este rocambolesco proceso, es gracias a su familia. Pero también, como han
explicado estos dÃas todos ellos ante el jurado, el propio Pablo ha sido el
pegamento emocional que ha mantenido a esa familia unida, el combustible que ha
alimentado sus ganas de luchar.
La jornada ha comenzado con la
lectura por parte del juez de las instrucciones a los miembros del jurado.
Estos debÃan elegir entre las dos penas que la ley de Florida contempla para
los delitos de los que Ibar fue ya hallado culpable, atendiendo a los
agravantes y atenuantes presentados por las partes en esta segunda fase del
juicio. Tomada la decisión, debÃan trasladársela al juez. Este no habrÃa podido
convertir una cadena perpetua en pena de muerte, pero si el jurado hubiera
recomendado la pena máxima, sà podrÃa haberla rebajado a prisión, algo poco
frecuente y con lo que la familia no contaba en ningún caso.
“En este caso todos ustedes son
testigos oculares de una pesadilla de 22 minutos que acabó con la vida de Casey
[Sucharski], Marie [Rogers] y Sharon [Anderson]”, ha dicho Katya Palmiotto, del
equipo de la FiscalÃa, a las ocho mujeres y cuatro hombres del jurado. A
continuación, ha reproducido, una vez más, comentando cada movimiento, el vÃdeo
de escasa calidad grabado el 27 de junio de 1994 por una cámara de seguridad en
el domicilio de Sucharski, donde se ve cómo dos individuos matan a sangre frÃa
a las tres vÃctimas y uno de ellos, al final, se quita la camiseta que le cubre
la cara, dejando ver un rostro que se parece al de Ibar. El vÃdeo y la camiseta
son las dos principales pruebas que llevaron en enero al segundo veredicto de
culpabilidad de Ibar.
“Esto es lo que hace el verdadero
señor Ibar cuando no lo ve nadie”, insistÃa la fiscal, tratando de desmontar el
retrato positivo que dibujaron durante dos dÃas los familiares del reo.
El representante de la defensa,
Kevin Kulik, por su parte, ha tratado de presentar el juicio como “una decisión
entre la vida y la muerte”. Ha recordado por qué es tan importante para tanta
gente que Pablo viva. Ha leÃdo el testimonio de Alex Sucharski, hija de una de
las vÃctimas, que hablaba de lo que sufrió cuando perdió a su padre. Ha
recordado a los miembros del jurado que, a diferencia de la primera fase, donde
la falta de unanimidad habrÃa provocado la nulidad del juicio, en este caso su
decisión era individual: con que uno se opusiera, no habrÃa pena de muerte. “La
cadena perpetua no revisable no es la sentencia más piadosa que existe”, ha
recordado, “pero es un pequeñÃsimo paso en la dirección correcta”.
A las 16.00 el jurado se ha
retirado paras deliberar. Una hora más tarde tenÃan la decisión. Consideran que
hay circunstancias agravantes, pero recomiendan al juez la cadena perpetua.
Tras la lectura del acta, repasadas unas cuestiones técnicas, Pablo Ibar ha
vuelto a ser conducido, encadenado, fuera de la sala. Pero antes, en pie, ha
mirado a sus abogados, a su familia, a los asistentes: se ha llevado la mano al
corazón y ha dicho gracias.
El proceso que empieza hoy,
explica Andrés Krakemberger, presidente de la Asociación contra la Pena de
Muerte Pablo Ibar, es el de un recurso ante el Tribunal de Apelaciones del 4º
distrito de Florida. Si allà no prospera, entonces se recurre de nuevo al
Tribunal Superior de Florida. Si la condena hubiera sido a muerte, la apelación
habrÃa sido directamente a esta última instancia estatal. La apelación se
basará, según Krakemberger, en “una serie de decisiones del juez Dennis Bailey
que sin duda han tenido su peso en el resultado” y en “la inobservancia de una
serie de testimonios, peritajes y pruebas por parte del jurado”.
En 2016 el Tribunal Superior de
Florida declaró nulo y ordenó repetir el juicio por el que se le habÃa
condenado a muerte en el año 2000, por considerar que las pruebas eran “débiles
y escasas” y que no contó con una defensa aceptable. Hoy la composición de
dicha corte, con más miembros de tendencia conservadora, es menos favorable a
los intereses de Ibar.
Los precedentes apuntan a un
proceso largo y costoso. La Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar
seguirá con su campaña de micromecenazgo. La incógnita está en el dinero de las
instituciones. Al desaparecer la pena de muerte, quedan en el aire las partidas
presupuestarias de fondos públicos. “Pondremos el contador a cero y a avanzar,
pero habrá apelación”, insiste Krakemberger.
Desde 1973, 165 personas han
salido libres del corredor de la muerte, 29 de ellas en Florida. Hay en la
actualidad 2.721 presos en el corredor de la muerte en Estados Unidos, 354 en
Florida. En lo que va de año, siete personas han sido ejecutadas en alguno de
los 30 Estados norteamericanos donde existe la pena máxima. Este mismo jueves,
a las seis de la tarde, está programada la ejecución del preso Robert Long, de
65 años, en la prisión estatal de Florida.
Llevar a cabo la pena de muerte
le cuesta al Estado de Florida 51 millones de dólares al año más de lo que le
costarÃa castigar todos los homicidios en primer grado con cadena perpetua. El
88% de los presidentes, pasados y presentes, de las sociedades académicas de
criminologÃa consideran que la pena de muerte no actúa como disuasoria del
asesinato. La región sur del paÃs, donde se produce el 80% de las ejecuciones,
tiene la tasa de homicidios más alta; la región del noreste, donde se llevan a
cabo menos del 1% de las ejecuciones del paÃs, es la que tiene la tasa de asesinatos
más baja, según un informe del FBI.




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