Paso Blanco sepultó al Padre José Alfredo
*Sus restos descansan en
la capilla del pueblo
Por Gabriel Alejandro
López Mújica.
Misantla, Ver., a 22 de
Septiembre de 2016.- Desde
primera hora de este día, personas provenientes de las diferentes comunidades
arribaron a la comunidad de Paso Blanco, cargando sobre su espalda la pesada
cruz de la muerte del padre José Alfredo Juárez de la Cruz, quien fue privado
de su vida, después de haber sido secuestrado, junto con el padre Alejo Nabor
Jiménez y un chofer que colaboraba con ellos en la parroquia de Nuestra Señora
de Fátima, en la colonia Petromex, de la ciudad de Poza Rica.
A
las seis de la mañana iniciaron los preparativos para ofrecer alimento a los
cientos de personas que acudirían al sepelio del sacerdote, José Alfredo, quien
fue sepultado en la capilla de la comunidad.
También
a esa hora llegaron al lugar los señores: Pedro Pérez, Carlos Rodríguez, Pedro
Monzón, Javier Orozco, Saturnino González, Reyes Lagunes, Miguel de la Cruz,
Celerino Luis Pérez, Delfino Luis, Ruperto Luis, Teódulo Monzón y Francisco
Orozco, todos ellos quienes participaron en la excavación y construcción de lo
que fue la tumba del padre José Alfredo.
Fueron
trabajos pesados a marcha forzada y con la presión del tiempo encima, una fosa
en un terreno pedregoso, donde se enfrentaron además a una intensa lluvia que
dificultaron los trabajos.
La
misa fue oficiada por el padre Manuel Lozano, decano de la región y acudieron
dieciocho sacerdotes que manifestaron su sentir con esta muerte violenta en
donde invitaron a la feligresía a la reflexión y a una nueva conversión
pastoral, donde se manifieste un verdadero cambio de vida, un cambio urgente.
Entre
lágrimas y llantos, fue sepultado el padre José Alfredo, el menor de la familia
Juárez de la Cruz, quien a sus cuarenta años de edad dejó de existir.
Entre
los pobladores de Paso Blanco y la región existe confusión y un sentimiento de
impotencia ante la muerte de uno de los hijos pródigos de esta tierra.
José
Alfredo nació el 12 de enero de 1976, fue el cuarto hijo del matrimonio formado
por el señor Felipe Suárez Pérez y la señora Petra de la Cruz Álvarez, se crió
huérfano con sus hermanas Cira Matilde y Carmen, dos de sus hermanas radican en
los Estados Unidos, desde niño fue ejemplo a seguir por su humildad y
colaboración con la comunidad.
El
padre Lorenzo Rivas dijo en su mensaje, que el 23 de agosto de 1988, apoyados
por el párroco José Luis Aguilar Tinoco, salieron al seminario, eran tres
misantecos los que ingresaron en un grupo de 23 alumnos, de los cuales sólo
tres se ordenaron al sacerdocio, y desde entonces es que conoce a José Alfredo
al que admiró por su entrega y vocación de servicio y quien además era un
amante del deporte a quien le gustaba mucho el voleibol.
Y
así la homilía concluyó, la feligresía salió a comer a la cancha del lugar a
invitación de los habitantes del lugar, la lluvia ya había cesado y
posteriormente se efectuó el entierro, en un lugar muy especial dentro de la
capilla, en donde ya muchos acudieron a pedir un milagro, una acción de socorro
y el cuidado de Dios y Jesucristo.
Con
canciones como La Barca y Amor Eterno, fue despedido el Padre José
Alfredo Suárez de la Cruz, a las tres y media de la tarde.








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