Significado del Domingo de Ramos
¡Hosanna al hijo de David!.
[26/03/15]
El Domingo de Ramos abre
solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de
la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la
Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos.
En este dÃa, se entrecruzan las
dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre,
multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se
convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la
austera memoria – anamnesis – de la pasión que marcaba la liturgia de Roma.
Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una
evocación que no puede dejar de ser actualizada.
Vamos con el pensamiento a
Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de
Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como
Rey pacÃfico, MesÃas aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo
las profecÃas. .
Por un momento la gente revivió
la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que
venÃa en el nombre del Señor. Al menos asà lo entendieron los más sencillos,
los discÃpulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.
San Lucas no habla de olivos ni
palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se
recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en
nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".
Palabras con una extraña
evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los
más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida
litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa
gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de
ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.
Con la liturgia de Roma, por otro
lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un
gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el
Viacrucis de los dÃas santos.
Sin embargo, son las últimas
palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo
evangelizador de la Iglesia en el mundo.
"Padre, en tus manos
encomiendo mi espÃritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el
contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece
tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro
Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los
primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de
Jesús.
Era el anuncio del amor de un
Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del
pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su
confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con
él se podÃa medir la fuerza de la Resurrección.
La liturgia de las palmas
anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la
resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar
conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el
Señor.




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