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Misantla volverá a cantar en décimas: un encuentro para rescatar la memoria de José Luis Arauz Aguilar

La palabra improvisada, el arpa y la jarana tomarán fuerza el 25 de octubre con el Primer Encuentro de Versadores, una jornada que reunirá a exponentes locales y músicos de Xalapa.
Misantla, Ver., a 5 de octubre de 2026.- En Misantla, la memoria no siempre necesita fotografías para permanecer, a veces basta una jarana, un arpa y una voz capaz de convertir en décima lo que ocurre en la vida cotidiana.

Con ese espíritu, el próximo domingo 25 de octubre se realizará el Primer Encuentro de Versadores de Misantla, una iniciativa del Colectivo de Jaraneros y Versadores de Misantla que tendrá como eje el homenaje al doctor José Luis Arauz Aguilar, reconocido por su trabajo en la promoción de la décima y la música de arpa en esta región.

La jornada pretende ser mucho más que una presentación artística. Representa un intento por recuperar aquellos espacios de convivencia donde los músicos y versadores se encontraban, improvisaban, compartían conocimientos y mantenían en movimiento una tradición profundamente vinculada con la identidad cultural veracruzana.

En esta primera edición, el recuerdo de Arauz Aguilar será precisamente el hilo conductor para volver a reunir a quienes mantienen viva esa expresión.

Arauz Aguilar, una huella que sigue sonando

El homenaje tiene un componente especial porque la figura de José Luis Arauz Aguilar está relacionada directamente con la formación y promoción de músicos y versadores.

Durante años participó en actividades destinadas a fortalecer la presencia de la décima y el arpa en Misantla y en comunidades de la región, además de colaborar con los propios exponentes locales en encuentros realizados tanto en la cabecera municipal como en Morelos.

Su trabajo permitió establecer vínculos entre personas de distintas generaciones que encontraron en la música tradicional un espacio para aprender, convivir y preservar una forma particular de expresión.

Por ello, recordarlo mediante un encuentro de versadores tiene una carga simbólica: quienes participaron o estuvieron cerca de aquella etapa cultural volverán a encontrarse con una tradición que él contribuyó a impulsar.

Xalapa traerá parte de ese legado

Uno de los momentos más significativos será la llegada de un grupo de arpistas procedente de Xalapa, perteneciente a la escuela que fundó el propio Arauz Aguilar.

La participación de estos músicos permitirá que el homenaje conecte directamente con una parte de su trayectoria y con la enseñanza que dejó detrás de sí.

De un lado estarán los intérpretes que continúan una formación vinculada con el homenajeado; del otro, los versadores de Misantla que han mantenido activa la tradición en la región.

El encuentro tendrá así dos dimensiones: será una mirada hacia el pasado, pero también una muestra de que el trabajo cultural puede trascender a la persona que lo inició cuando las nuevas generaciones toman la responsabilidad de mantenerlo vigente.

Una docena de voces para hacer de la palabra una fiesta

La organización contempla la participación de alrededor de 12 versadores, aunque algunas intervenciones todavía se encuentran en proceso de confirmación.

Entre los nombres considerados figuran Conrado Jiménez, Noé Jiménez, Gonzalo Jiménez, Joel Orduña, Lorenzo Mondragón, José Luis Portilla, Israel Estrada, Antonio Chacón, Mateo Lagunez, Marcelino Lagunez y Marcos Lagunez.

Cada uno representa una voz distinta dentro de una tradición en la que el ingenio y la capacidad de improvisación tienen un papel fundamental.

La décima no es solamente una composición de diez versos, en el contexto del son jarocho se convierte en una conversación cantada: puede hablar de una persona, describir un paisaje, narrar una anécdota, hacer humor, expresar nostalgia o responder a otro versador.

La palabra adquiere entonces una dimensión colectiva, el público no solamente escucha; también se convierte en testigo de una creación que ocurre en ese instante.

Arpa, jarana y son jarocho

La música será otro de los grandes protagonistas de la jornada, además de los arpistas provenientes de Xalapa, se contempla la participación de las agrupaciones de son jarocho Son Pulloq y Son Jukí, cuya presencia permitirá recrear el ambiente de los antiguos encuentros de músicos y versadores.

Arpa y jarana acompañarán a las voces en una combinación donde la música no funciona como simple fondo, sino como parte esencial del diálogo.

Es precisamente esa interacción la que ha permitido que la décima permanezca viva: una voz propone, otra responde; un verso provoca una reacción y la música sostiene el intercambio.

En esa dinámica se encuentra una de las mayores riquezas de la tradición: su capacidad de improvisar sin perder sus raíces.

Recuperar una tradición antes de que se vuelva recuerdo

La realización de este primer encuentro adquiere relevancia en un momento en que muchas expresiones de la cultura popular enfrentan el desafío de encontrar nuevos espacios y nuevas generaciones que las continúen.

El riesgo no siempre consiste en que desaparezca de inmediato una tradición, sino en que deje de practicarse, de escucharse y de transmitirse hasta convertirse únicamente en un recuerdo.

Por eso, reunir a los versadores de Misantla, convocar a músicos de otras ciudades y recuperar la memoria de quienes trabajaron por estas expresiones representa una forma activa de preservar el patrimonio cultural.

No se trata de mirar la tradición como algo detenido en el pasado. Al contrario: el encuentro propone demostrar que la décima puede seguir hablando del presente, que el arpa todavía puede reunir a una comunidad y que la música tradicional puede encontrar nuevos públicos.

Un homenaje que no termina en un solo día

El Primer Encuentro de Versadores tiene como punto de partida el nombre de José Luis Arauz Aguilar, pero su verdadero alcance podría medirse por lo que ocurra después.

Si la jornada consigue reunir a músicos, versadores, jóvenes, familias y público interesado, puede convertirse en un espacio para recuperar vínculos, compartir conocimientos y abrir nuevas oportunidades para la música tradicional en Misantla.

Porque un homenaje cobra otra dimensión cuando no se limita a recordar a quien ya no está, sino cuando permite que aquello por lo que trabajó vuelva a escucharse.

Y cuando las primeras notas del arpa acompañen las voces de los versadores, el recuerdo de José Luis Arauz Aguilar dejará de ser únicamente memoria: volverá a convertirse en música.

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