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Aranceles ponen presión al T-MEC; Guajardo pide frenar el golpe a sectores estratégicos

La advertencia llega mientras México y Estados Unidos mantienen conversaciones para mejorar las condiciones comerciales y reducir restricciones sectoriales
México, a 2 de octubre de 2026.- La disputa arancelaria entre México y Estados Unidos coloca nuevamente al comercio norteamericano ante un escenario de presión, particularmente para sectores que dependen de las exportaciones y de cadenas productivas integradas entre ambos países.

En este contexto, Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y exnegociador del T-MEC, planteó que México debe concentrar sus esfuerzos inmediatos en reducir el impacto de los aranceles antes de entrar en una discusión más amplia sobre el futuro del acuerdo comercial.

Durante su participación en la 5ª Convención Binacional México-Estados Unidos, organizada por la American Society of Mexico, Guajardo resumió su postura con una expresión contundente: “lo que más urge es parar el sangrado que traemos en los sectores estratégicos”.

Una negociación que busca contener el daño

Para Guajardo, la posición inicial de México debería partir del cumplimiento de las condiciones establecidas en el acuerdo comercial vigente.

El exfuncionario planteó como escenario de negociación que los productos que cumplan con las reglas de integración del T-MEC mantengan un arancel de cero. Como alternativa transitoria, propuso buscar una reducción sustancial de las tasas que actualmente afectan a determinados sectores.

Entre sus planteamientos mencionó la posibilidad de reducir una tasa de 25 a 4 por ciento como condición mínima en determinados productos, mientras que otro escenario contemplaría una tarifa de 15 por ciento descontando el valor agregado norteamericano, lo que produciría una tasa efectiva cercana a 4.5 por ciento.

Su planteamiento parte de una idea central: primero contener el impacto económico de los gravámenes y posteriormente discutir una eventual renegociación de mayor alcance.

Automotriz, acero y aluminio, en el centro

La preocupación se concentra especialmente en sectores estratégicos para la economía mexicana.

Guajardo señaló a la industria automotriz, el acero y el aluminio entre las actividades que enfrentan mayores presiones por las medidas arancelarias estadounidenses. También mencionó productos como automóviles, autopartes, tractocamiones y electrodomésticos, cuya producción incorpora componentes y valor generado dentro de la región norteamericana.

El tema coincide con las prioridades expresadas por la Secretaría de Economía. El gobierno mexicano ha señalado que busca mejores condiciones para sectores como automóviles, acero y aluminio, mientras continúan las conversaciones técnicas con Estados Unidos.

México busca preservar su ventaja comercial

El escenario debe leerse también desde la dimensión de la integración económica.

La Secretaría de Economía informó en julio que 85 por ciento de las exportaciones mexicanas mantenían arancel cero hacia Estados Unidos, mientras avanzaba la revisión bilateral del T-MEC. El gobierno mexicano ha planteado fortalecer las cadenas de valor regionales y mantener condiciones preferenciales frente a otros competidores internacionales.

A la par, las conversaciones entre ambos países continúan. Este jueves 1 de octubre, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que México está cada vez más cerca de alcanzar nuevos acuerdos con Estados Unidos y señaló como prioridades la reducción de los aranceles de la llamada sección 232 y la preservación del trato preferencial para las exportaciones que cumplen con las reglas del T-MEC.

Así, la discusión ya no se limita a una eventual modificación del tratado: el desafío inmediato está en determinar qué productos y sectores pueden conservar o recuperar condiciones preferenciales de acceso al mercado estadounidense.

El tiempo también entra en la negociación

La cuarta ronda bilateral de conversaciones entre México y Estados Unidos, inicialmente prevista para septiembre, fue postergada para octubre. Sin embargo, las mesas técnicas han continuado de manera directa entre funcionarios de ambos países.

En ese escenario, la propuesta de Guajardo coloca el corto plazo como prioridad: conseguir un mecanismo que reduzca el impacto de los aranceles mientras continúa la discusión sobre el futuro del acuerdo comercial.

El debate tiene consecuencias que van más allá de las oficinas de negociación. La industria automotriz, el acero, el aluminio y otras cadenas manufactureras forman parte de una red productiva regional en la que participan empresas, trabajadores, proveedores y consumidores de los tres países.

Una disputa que va más allá de las tarifas

El momento comercial también ocurre en medio de una relación económica cada vez más compleja entre México, Estados Unidos y otros actores globales.

Las negociaciones del T-MEC están atravesadas por temas como el contenido regional, las cadenas de suministro, la competencia asiática y las reglas de origen. México busca mantener su acceso preferencial al mercado estadounidense, mientras Washington plantea modificaciones y condiciones relacionadas con la integración productiva de América del Norte.

En este contexto, la expresión de Guajardo sobre “parar el sangrado” resume una preocupación económica concreta: reducir el costo de los aranceles sobre sectores que dependen de la integración comercial antes de que las tensiones tarifarias tengan efectos más profundos sobre la competitividad.

La discusión continuará en las próximas rondas de negociación, mientras México intenta convertir su posición dentro de la región norteamericana en una herramienta para preservar condiciones favorables para sus exportaciones.

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