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Entre consignas y memoria laboral, protesta contra Calderón termina con estatua decapitada en Los Pinos

La movilización pasó de Paseo de la Reforma a Los Pinos, donde los manifestantes golpearon una escultura del expresidente hasta desprenderle la cabeza.
México, a 30 de septiembre de 2026.- Lo que comenzó como una protesta de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) contra el expresidente Felipe Calderón terminó con una imagen cargada de simbolismo político: la estatua de bronce que lo representaba en el Centro Cultural Los Pinos quedó sin cabeza después de que manifestantes la golpearan y retiraran la placa que la identificaba.

Alrededor de 200 integrantes del Frente Amplio de Unidad (FAU) se concentraron desde la mañana frente a un hotel de Paseo de la Reforma, donde se desarrollaba un foro con organizaciones y partidos de derecha de 25 países de la región.

Calderón participó en el encuentro, ofreció un mensaje de aproximadamente 20 minutos y posteriormente abandonó el lugar. Los electricistas, en cambio, permanecieron para expresar su rechazo a una de las decisiones que consideran determinantes para su historia laboral: la extinción de LyFC decretada en 2009.
 
Consignas contra el expresidente

Con pancartas y consignas, los manifestantes responsabilizaron al exmandatario por las consecuencias laborales derivadas de la desaparición de la empresa.

Entre los mensajes exhibidos estuvieron frases como: “Exiliarte y esconderte nunca será suficiente para olvidar tu estúpida decisión de extinguir Luz y Fuerza” y “El destructor de Luz y Fuerza no quedará impune”. También formaron con letras individuales la expresión “FECAL ESPURIO ASESINO”.

Durante la movilización, los electricistas ampliaron sus reclamos hacia otros episodios ocurridos durante el sexenio de Calderón, entre ellos el incendio de la Guardería ABC, que dejó 49 niñas y niños muertos; el cierre de operaciones de Mexicana de Aviación; las huelgas mineras de Cananea, Sombrerete y Taxco, así como la tragedia de Pasta de Conchos, donde murieron 63 trabajadores.

Los extrabajadores sostuvieron que la desaparición de LyFC dejó sin empleo a alrededor de 44 mil personas y, considerando a sus familias, calculan que unas 150 mil personas resultaron afectadas.
 
De Reforma a Los Pinos

Después de permanecer en las inmediaciones del hotel, el contingente avanzó hacia el Centro Cultural Los Pinos. La marcha trasladó así el reclamo laboral a un espacio cargado de significado político e histórico.

En uno de los jardines se encontraba la estatua de Felipe Calderón, instalada en diciembre de 2012. La escultura, sin embargo, ya no estaba de pie: había quedado derribada en julio de 2025 luego de que un árbol cayera sobre ella.

Los manifestantes rodearon la figura de bronce y comenzaron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. También retiraron la placa con la leyenda: “Presidente Lic. Felipe Calderón Hinojosa. 2006-2012”.

La escena transformó el monumento en el punto culminante de una protesta que, hasta ese momento, había tenido como eje principal la reivindicación de los trabajadores despedidos tras la extinción de la empresa.
 
Un símbolo convertido en protesta

La acción fue presentada por los participantes como un acto simbólico. Tras desprender la cabeza de la escultura, argumentaron que la figura no debía ocupar un espacio de reconocimiento público y reclamaron responsabilidades por las consecuencias que atribuyen a las decisiones del expresidente.

Más allá de la confrontación política, la escena dejó expuesta la persistencia de un conflicto laboral que comenzó hace casi 17 años y que para los antiguos trabajadores de LyFC continúa formando parte de una memoria colectiva marcada por el desempleo y la ruptura de un proyecto de vida.

La estatua, convertida en objeto de protesta, terminó reflejando esa disputa por la memoria: para unos, una representación institucional de un expresidente; para los manifestantes, un símbolo asociado a una decisión que todavía consideran una deuda pendiente.

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