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Donar: el gesto que convierte una pérdida en una segunda oportunidad

Cinco donaciones multiorgánicas y ocho por parada cardíaca han permitido beneficiar a más de 200 personas, de acuerdo con el coordinador hospitalario de donación.
Coahuila, a 26 de septiembre de 2026.- El Hospital General de Zona No. 2 del IMSS, en Saltillo, Coahuila, ha registrado durante 2026 un incremento superior al 90% en la donación de órganos y tejidos, comportamiento que refleja no sólo una mayor actividad hospitalaria, sino también una creciente disposición de las familias para convertir un momento de duelo en una posibilidad de vida para otras personas.

José Antonio Flores Guzmán, coordinador hospitalario de donación, informó que en lo que va del año se han concretado cinco donaciones multiorgánicas y ocho por parada cardíaca, cuyos órganos y tejidos han permitido beneficiar a más de 200 personas.

De acuerdo con los registros del propio hospital, la unidad se ubica actualmente en el tercer lugar nacional en procuración entre los hospitales generales de zona.

Flores Guzmán atribuyó este avance a una mayor difusión de la cultura de donación y, especialmente, a la respuesta de las familias, que han mostrado mayor apertura para conocer el procedimiento y autorizar la procuración de órganos y tejidos de sus seres queridos.

“A pesar de las situaciones que estamos viviendo en la actualidad, con diferentes cuestiones en el ámbito social, he visto una gran esperanza y una gran respuesta y más que nada empatía al prójimo por parte de la comunidad coahuilense”, expresó.

Del hospital procurador a una nueva oportunidad de vida

El Hospital General de Zona No. 2 funciona como una unidad procuradora, es decir, en sus instalaciones se realiza el proceso de extracción de órganos y tejidos. Los trasplantes, en cambio, se llevan a cabo en unidades especializadas.

La procuración requiere la participación coordinada de equipos médicos provenientes de distintas instituciones, entre ellas hospitales de Monterrey, Torreón y Ciudad de México.

El abanico de posibilidades es amplio. Entre los órganos susceptibles de donación se encuentran corazón, pulmones, riñones, hígado, intestino, páncreas y útero. En el caso de los tejidos, pueden procurarse córneas, piel y tejido músculo-esquelético, que comprende huesos, tendones y músculo.

Sin embargo, la donación no significa que todos los órganos de una persona fallecida puedan ser utilizados. Antes de la procuración, un equipo multidisciplinario realiza una valoración para determinar cuáles se encuentran en condiciones adecuadas.

“Cuando nosotros hacemos el proceso de donación, nosotros hacemos un estudio multidisciplinario donde tratamos de valorar los órganos que estén buenos y que estén funcionando adecuadamente”, explicó el especialista.

Durante este año, entre los tejidos que más se han procurado destacan las córneas y el tejido músculo-esquelético; mientras que entre los órganos sobresalen riñones, hígado y corazón. La distribución se realiza conforme a los procedimientos establecidos para los trasplantes y a las condiciones médicas de los receptores.

El consentimiento familiar, una pieza decisiva

Detrás de cada donación existe también una conversación que puede ser determinante: aquella que ocurre dentro de las familias antes o después de la muerte de un ser querido.

Flores Guzmán señaló que uno de los principales obstáculos continúa siendo que algunas personas que desean donar no comunican previamente esa decisión a sus familiares. Cuando ocurre el fallecimiento, la ausencia de esa conversación puede dificultar el proceso de autorización.

A ello se suman, explicó, factores como determinadas creencias religiosas y la falta de información, circunstancias que pueden generar negativas ante la posibilidad de donar.

Por esta razón, el hospital mantiene actividades de difusión durante el año, particularmente alrededor del Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, que se conmemora cada 26 de septiembre.

Una espera que todavía alcanza a miles

El crecimiento de la procuración no elimina la dimensión del desafío. A nivel nacional, Flores Guzmán señaló que actualmente existen entre 18 mil y 20 mil pacientes en lista de espera para recibir un órgano o tejido.

Algunas ciudades, indicó, han logrado reducir sus listas de espera particularmente en materia de córneas, mientras que otros esfuerzos se concentran en apoyar a entidades donde todavía permanecen pacientes a la espera de un trasplante.

La cifra permite dimensionar que cada donación representa algo más que un procedimiento médico. Detrás de cada órgano existe una persona que espera, una familia que atraviesa una enfermedad y una posibilidad que depende, en buena medida, de que alguien haya decidido hablar en vida sobre su voluntad de donar.

La vida después del duelo

La historia de una donación comienza en circunstancias difíciles, pero su destino puede encontrarse muy lejos de ese momento: en una persona que vuelve a respirar, en alguien que recupera una función perdida o en un paciente que recibe la oportunidad de continuar con su vida.

La procuración de órganos convierte así una decisión tomada en medio del dolor en un acto de solidaridad que trasciende a la familia donante.

“Decir, ¿sabes qué? Yo en el acto más puro te doy una segunda oportunidad”, expresó Flores Guzmán al describir el significado de aceptar la donación de los órganos de un ser querido.

Más allá de las cifras alcanzadas por el hospital, esa segunda oportunidad constituye el verdadero sentido de la donación: que una pérdida pueda transformarse, para otras personas, en esperanza.

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