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El hambre mundial retrocede, pero el objetivo de erradicarlo para 2030 sigue lejos: ONU

Roma, a 29 de julio de 2026.- El hambre en el mundo registró su tercer año consecutivo de disminución durante 2025, una señal alentadora para la seguridad alimentaria global; sin embargo, el progreso continúa siendo insuficiente para cumplir con la meta de erradicar este problema antes de 2030, advirtieron cinco organismos especializados de las Naciones Unidas en la edición 2026 del informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI).

El documento revela que el 7.8 por ciento de la población mundial padeció hambre el año pasado, equivalente a 645 millones de personas, lo que representa una reducción de casi 14 millones respecto a 2024 y de 43 millones en comparación con 2022. A pesar de esta tendencia positiva, la ONU subraya que la recuperación avanza a ritmos muy distintos entre regiones y que millones de personas continúan enfrentando dificultades para acceder a una alimentación suficiente y nutritiva.

Avances desiguales mantienen en alerta a la comunidad internacional

El informe destaca que Asia, América Latina y el Caribe muestran una recuperación constante en los indicadores de hambre, mientras que África continúa siendo la región más afectada, con alrededor de 309 millones de personas en situación de subalimentación.

Asimismo, se estima que 2 mil 100 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2025, es decir, enfrentaron dificultades para acceder regularmente a alimentos suficientes o de calidad, una cifra que, aunque menor a la registrada en años anteriores, permanece por encima de los niveles previos a la pandemia de COVID-19. Las mujeres y las comunidades rurales siguen siendo los grupos más vulnerables.


El estudio también alerta que los avances en nutrición infantil y materna continúan siendo demasiado lentos para alcanzar los compromisos internacionales. Problemas como el retraso en el crecimiento infantil, el bajo peso al nacer, la anemia en mujeres y el aumento de la obesidad reflejan que la calidad de la alimentación sigue siendo un reto global.

A ello se suma el incremento en el costo de una dieta saludable, que durante 2025 alcanzó un promedio de 4.28 dólares diarios por persona en términos de paridad de poder adquisitivo, siendo América Latina y el Caribe la región con el costo más elevado. Aunque disminuyó el número de personas que no pueden costear una alimentación adecuada, todavía 2 mil 690 millones de habitantes permanecen en esa condición.

Conflictos y crisis climática amenazan los avances

Los organismos de Naciones Unidas advirtieron que los conflictos armados, especialmente la crisis en Oriente Medio, junto con los fenómenos meteorológicos extremos y la reducción de la ayuda internacional, podrían frenar el ritmo de recuperación observado en los últimos años.

Las proyecciones indican que entre 510 y 520 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre en 2030, cifra superior a las estimaciones previas al recrudecimiento del conflicto en esa región. Además, eventos climáticos como El Niño podrían agravar aún más la inseguridad alimentaria en diversas partes del mundo.

La lucha contra el hambre exige mayor inversión y voluntad política

Los titulares de la FAO, FIDA, UNICEF, PMA y la OMS coincidieron en que la reducción del hambre demuestra que es posible avanzar cuando existen políticas públicas, inversión y cooperación internacional; no obstante, enfatizaron que el reto ahora consiste en acelerar ese progreso para garantizar que las dietas saludables sean accesibles para toda la población.

El informe SOFI 2026 concluye que fortalecer los sistemas agroalimentarios, mejorar la infraestructura, reducir los costos de producción y ampliar el acceso a alimentos nutritivos serán acciones determinantes para acercar al mundo al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible Hambre Cero antes del final de la década.

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