Salud mental: la batalla silenciosa que miles enfrentan sin atención ni medicamentos
Baja California, a 23 de mayo de 2026.- Mientras los trastornos mentales avanzan de manera silenciosa en miles de hogares mexicanos, especialistas y familias advierten que la atención psicológica y psiquiátrica continúa siendo insuficiente, costosa y, en muchos casos, inaccesible para quienes no cuentan con seguridad social. En Baja California, la responsabilidad recae principalmente en el Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC), donde las consultas anuales han ido en aumento, reflejando una realidad que cada vez golpea con más fuerza a la población.
La salud mental, durante años relegada a un segundo plano, hoy se ha convertido en una emergencia social que afecta no solo a quienes padecen enfermedades como depresión, ansiedad, esquizofrenia o trastornos derivados de adicciones, sino también a sus familias, quienes enfrentan desgaste emocional, económico y social.
Historias que reflejan una crisis silenciosa
Para Guadalupe Pintor, la vida cambió abruptamente hace cuatro años, cuando su hija Victoria, de 34 años, comenzó a presentar síntomas de esquizofrenia. Lo que parecía un cambio aislado terminó convirtiéndose en una lucha diaria contra una enfermedad compleja y dolorosa.
“Era una muchachita normal, tenía muchos proyectos y yo nunca la vi mal”, relata con tristeza, mientras recuerda cómo la enfermedad transformó la vida de toda su familia.
Como ella, cientos de madres y padres enfrentan el difícil camino de buscar atención médica especializada, medicamentos y acompañamiento psicológico en un sistema que muchas veces resulta insuficiente para la demanda existente.
El aumento de casos y la presión sobre el sistema
De acuerdo con especialistas, las consultas relacionadas con salud mental y adicciones han registrado un incremento importante en los últimos años. La ansiedad, depresión y consumo de sustancias son algunos de los padecimientos más recurrentes, particularmente entre jóvenes y adultos jóvenes.
José Bustamante Barragán señaló que las adicciones y los problemas de salud mental suelen coexistir, creando cuadros clínicos más complejos y difíciles de atender. Esta situación obliga a las instituciones médicas a fortalecer estrategias de prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento integral.
Sin embargo, la realidad es que muchas personas abandonan sus tratamientos debido a la falta de recursos económicos, la escasez de medicamentos o la saturación de los servicios públicos.
Entre el estigma y el abandono
A la falta de infraestructura médica se suma otro obstáculo: el estigma social. Muchas personas aún temen pedir ayuda por miedo a ser juzgadas o discriminadas, lo que provoca que los padecimientos avancen hasta convertirse en crisis severas.
Especialistas advierten que normalizar el cuidado de la salud mental es tan importante como atender cualquier enfermedad física. Acudir a terapia, buscar atención psiquiátrica o solicitar ayuda emocional no debería ser motivo de vergüenza, sino una acción necesaria para preservar la vida y el bienestar.
La problemática también evidencia la necesidad urgente de políticas públicas más sólidas que permitan ampliar la cobertura médica, garantizar medicamentos y acercar atención especializada a comunidades vulnerables.
Una deuda pendiente con miles de familias
Detrás de cada diagnóstico existe una familia que lucha diariamente por mantener estable a un ser querido. El impacto económico puede ser devastador: consultas, medicamentos y tratamientos especializados representan gastos permanentes que muchas familias apenas pueden solventar.
Organizaciones civiles y especialistas han insistido en que la salud mental debe dejar de verse como un tema secundario y convertirse en una prioridad nacional, especialmente en un contexto donde la violencia, la incertidumbre económica y las adicciones continúan afectando a miles de personas.




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