Raíces que enseñan: feria escolar convierte identidad totonaca en experiencia viva
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 19 de abril de 2026.- Con el lema “Lo veo, lo escucho y pertenezco”, la Telesecundaria “Don Fernando Gutiérrez Barrios” impulsa una feria escolar que busca reconectar a estudiantes y comunidad con la cultura totonaca. El evento se perfila como un espacio donde la educación trasciende las aulas para convertirse en experiencia, identidad y memoria compartida.
En una región donde la tradición convive con los desafíos de la modernidad, la Telesecundaria “Don Fernando Gutiérrez Barrios” ha decidido replantear el sentido de la enseñanza. Su feria escolar no es un acto protocolario, sino una propuesta pedagógica que coloca en el centro la identidad cultural.
Bajo el lema “Lo veo, lo escucho y pertenezco”, la institución convoca a estudiantes, docentes y comunidad a reconocerse como portadores activos de la cultura totonaca, no como un vestigio del pasado, sino como una forma vigente de comprender el presente.
Más allá del aula: aprender desde los sentidos
La feria rompe con el esquema tradicional de exposiciones escolares. Aquí, el conocimiento no se memoriza: se vive. A través de expresiones artísticas, saberes comunitarios y elementos simbólicos, los estudiantes experimentan su cultura desde una perspectiva sensorial y participativa.
Esta dinámica permite que los jóvenes no solo conozcan sus raíces, sino que las interpreten, las cuestionen y las integren en su vida cotidiana, fortaleciendo así un aprendizaje significativo.
La cultura totonaca: eje de identidad y resistencia
Uno de los pilares del evento es la difusión de la cultura totonaca, presente en la región como una de las manifestaciones más profundas de identidad. La feria contempla actividades que evocan tradiciones, vestimenta, gastronomía, rituales y cosmovisión.
Estos elementos no solo se exhiben, se resignifican. En un contexto donde las influencias externas pueden diluir las identidades locales, la iniciativa se convierte en un acto de resistencia cultural.
Dentro de la propuesta destaca la referencia al Jardín de los Ídolos de Misantla, un espacio cargado de significado histórico y espiritual. Su inclusión en la feria refuerza el vínculo entre pasado y presente, invitando a los estudiantes a reconocer la profundidad de sus raíces.
Este enfoque transforma la feria en un puente entre generaciones, donde la memoria no es estática, sino dinámica y en constante reinterpretación.
Comunidad y participación: el conocimiento compartido
La feria no se limita al ámbito escolar. Al abrir sus puertas a padres de familia, habitantes y visitantes, se consolida como un punto de encuentro comunitario.
Aquí, el conocimiento deja de ser unilateral para convertirse en diálogo. Las experiencias se comparten, se contrastan y se enriquecen, generando un tejido social donde la cultura se construye colectivamente.
Identidad como brújula, no como ancla
La frase que acompaña el evento —“Cuando reconozco mis raíces, entiendo quién soy y hacia dónde voy”— resume el espíritu de esta iniciativa.

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