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Juventud en riesgo: motocicletas, velocidad y calles que se convierten en trampas en Misantla

Boulevard, avenida Carlos Salinas y la vía al Tecnológico, escenarios recurrentes del peligro
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 12 de abril de 2026.- La estadística no miente, pero sí advierte: seis accidentes de motocicleta en apenas diez días han encendido las alarmas en Misantla. Detrás de cada número hay una constante preocupante: menores de edad al volante, exceso de velocidad y una cultura vial que sigue quedando a deber.

El reloj avanza… y los accidentes también

Abril apenas comienza y ya suma seis accidentes de motocicleta. No es una cifra aislada, es un patrón que crece con rapidez y que deja al descubierto una realidad incómoda: jóvenes conduciendo sin la preparación ni la responsabilidad necesaria.

De acuerdo con la directora de Tránsito y Vialidad, Jessica Adriana Castellanos Álvarez, todos los percances registrados en este periodo han tenido como protagonistas a menores de edad, lo que agrava el panorama y obliga a encender focos rojos en la ciudad.

Calles que advierten, pero no se escuchan

Hay rutas que se han convertido en sinónimo de riesgo. El boulevard, la avenida Carlos Salinas y la avenida que conduce al Tecnológico no solo son vialidades transitadas, hoy son puntos donde el peligro se repite.

En estas zonas, la velocidad supera a la prudencia. Los motociclistas —muchos de ellos adolescentes— circulan sin control, ignorando límites, señales y, en muchos casos, sin equipo de protección.

El factor que se repite: velocidad sin conciencia

Los reportes son claros: derrapes por exceso de velocidad y choques por alcance son las principales causas de los accidentes.

Pero más allá del dato técnico, el fondo es otro: una falsa sensación de control que termina en el asfalto. La motocicleta, que para muchos representa movilidad económica, se transforma en un riesgo cuando no se acompaña de responsabilidad.

Una responsabilidad compartida que no puede esperar

El problema no es solo de quien conduce. Es también de quien permite, de quien no supervisa, de quien minimiza el riesgo.

Padres de familia que facilitan motocicletas sin medidas de seguridad, autoridades que aún enfrentan retos en la aplicación del reglamento y una sociedad que ha normalizado ver a menores conducir, forman parte de una cadena que hoy está cobrando factura.

El uso del casco, el respeto a los límites de velocidad y la educación vial no son opcionales: son la diferencia entre regresar a casa o convertirse en una cifra más.

Conciencia antes que tragedia

Cada accidente es una advertencia. Cada derrape, cada golpe, cada susto, es una oportunidad de corregir antes de lamentar.

Misantla no puede permitirse seguir normalizando estos hechos. Las calles no son pistas de velocidad, y la juventud no debe ponerse en riesgo por imprudencia o descuido.

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