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Industria del norte pide certidumbre: Tijuana observa con cautela revisión del T-MEC

Empresarios buscan reglas claras y estables que den confianza a la inversión a largo plazo
Baja California, a 19 de marzo de 2026.- Tras el inicio de las conversaciones para la revisión del T-MEC, el sector industrial de Tijuana plantea la necesidad de reglas claras y permanentes. Canacintra advierte que la certidumbre será clave para mantener la inversión, mientras identifica temas prioritarios como reglas de origen, derechos laborales y energía.

La exigencia de certidumbre

Con el arranque de las mesas de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el sector industrial de Tijuana ha puesto sobre la mesa una demanda central: estabilidad en las reglas del juego.

Alonso Ibarra Arellano, presidente local de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), subrayó que la certidumbre jurídica es un factor determinante para la toma de decisiones empresariales, especialmente en una región donde la inversión depende de la integración comercial con Norteamérica.

En este contexto, la expectativa no solo gira en torno a los acuerdos que se alcancen, sino a la permanencia de estos durante al menos los próximos seis años.

Dos rutas posibles para el tratado

El dirigente empresarial delineó dos escenarios posibles en el proceso de revisión. El primero contempla un consenso general entre los países, con ajustes puntuales que no alteren el funcionamiento del tratado.

El segundo escenario, más complejo, implicaría la falta de acuerdos en temas clave, lo que derivaría en revisiones anuales durante los próximos diez años, generando un entorno de incertidumbre constante.

A pesar de estas diferencias, Ibarra Arellano fue enfático: “en cualquiera de los dos escenarios va a haber T-MEC”, lo que confirma la vigencia del acuerdo, aunque no necesariamente su estabilidad.

Temas clave en la negociación

Entre los puntos prioritarios que el sector industrial espera ver atendidos, destacan las reglas de origen, fundamentales para garantizar que los productos manufacturados en la región utilicen insumos locales.

También se plantea la necesidad de fortalecer la proveeduría interna en América del Norte, como estrategia para blindar la competitividad regional frente a mercados externos.

En materia laboral, se reconoce la presión de Estados Unidos para que México refuerce el cumplimiento de derechos sindicales, lo que añade un componente social a la discusión económica.

Finalmente, el tema energético aparece como un eje estratégico, al estar vinculado con la apertura a la inversión pública y privada, un aspecto que podría definir el rumbo de la industria en los próximos años.

Inversión y tiempos de adaptación

Uno de los aspectos más sensibles para los empresarios es el tiempo requerido para integrarse a las cadenas de valor del T-MEC. De acuerdo con Canacintra, los proveedores pueden tardar hasta tres años en obtener certificaciones, lo que hace indispensable contar con reglas estables.

En este sentido, cualquier cambio constante en el tratado podría afectar directamente la competitividad de las empresas y desincentivar nuevas inversiones.

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