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Veracruz impulsa bancos de semillas criollas para fortalecer la producción de maíz

Altotonga se convierte en punto clave para la preservación del maíz nativo
Veracruz, a 2 de febrero de 2026.- A un año de haber iniciado un programa de impulso a la producción de maíz, el Gobierno de Veracruz anunció la instalación de bancos de semillas criollas para conservar variedades nativas y reforzar la autosuficiencia alimentaria. Desde Altotonga, la gobernadora Rocío Nahle García destacó que los productores ya registran mejores cosechas y condiciones de trabajo, en una estrategia que combina desarrollo agrícola y rescate cultural.

Resultados en el campo veracruzano

Lo que comenzó como un programa de apoyo productivo hoy muestra resultados tangibles, de acuerdo con autoridades estatales. Productores de distintas regiones reportan incrementos en sus cosechas de maíz, así como mejores condiciones para sembrar y comercializar su grano.

La gobernadora Rocío Nahle García señaló que el objetivo ha sido fortalecer la capacidad productiva local, reduciendo la dependencia de semillas híbridas comerciales y devolviendo protagonismo a las variedades tradicionales adaptadas al territorio veracruzano.

Bancos de semillas: preservar el origen

Desde el municipio de Altotonga se anunció un nuevo paso en esta estrategia: la instalación de bancos de semillas criollas. Hasta el momento se han identificado al menos siete puntos donde se resguardarán y reproducirán semillas nativas, consideradas parte del patrimonio agrícola del estado.

Estos bancos no sólo buscan garantizar disponibilidad para futuras siembras, sino evitar la pérdida de variedades originarias que han sido cultivadas por generaciones. El maíz criollo, además de su valor productivo, representa diversidad genética clave frente a cambios climáticos y plagas.

Tradición viva en la mesa

La visita oficial también se convirtió en una muestra del vínculo entre agricultura y cultura. Productoras y productores locales ofrecieron alimentos elaborados con maíz criollo: tortillas recién hechas, atole de grano y antojitos tradicionales que reflejan el uso cotidiano de estas variedades.

Más allá del acto protocolario, la escena evidenció que el rescate de semillas no es sólo una acción técnica, sino un esfuerzo por mantener vivas prácticas culinarias, saberes campesinos y formas comunitarias de producción.

Apoyo productivo con identidad

Desde una mirada interpretativa, el programa plantea un modelo que combina productividad con identidad cultural. El respaldo a quienes conservan semillas criollas reconoce el papel de pequeños productores como guardianes de biodiversidad y tradición alimentaria.

En un contexto donde la agricultura industrial tiende a homogeneizar cultivos, la apuesta por bancos de semillas nativas representa también una estrategia de soberanía alimentaria y resistencia cultural.
El reto hacia adelante

El desafío será mantener acompañamiento técnico, acceso a insumos y canales de comercialización para que el aumento en producción se traduzca en ingresos sostenibles. Asimismo, la conservación de semillas requiere organización comunitaria y seguimiento institucional constante.

Si el proyecto se consolida, Veracruz podría convertirse en referente nacional en preservación de maíz criollo, un cultivo que no sólo alimenta, sino que forma parte de la identidad histórica de México.

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