Laura Fernández se perfila como próxima presidenta de Costa Rica con victoria contundente en primera vuelta
El triunfo también refleja una participación ciudadana que revive la confianza en el sistema democrático
Costa Rica, a 2 de febrero de 2026.- Con más del 80% de las actas escrutadas, el Tribunal Electoral de Costa Rica confirmó que Laura Fernández, de 39 años, alcanzó el 50% de los votos en las elecciones generales de este domingo, asegurando la Presidencia sin necesidad de segunda vuelta. El resultado no solo consagra su proyecto político, sino que marca un repunte de la participación ciudadana en un país con tradición democrática.
Una victoria clara y sin precedentes
Este domingo, la carrera por la Presidencia de Costa Rica alcanzó un desenlace inesperadamente claro: Laura Fernández, candidata por el Partido Pueblo Soberano (PPS), obtuvo más de la mitad de los votos válidos, lo cual según las autoridades electorales la coloca como presidenta electa sin pasar por una segunda vuelta.
Más allá de los números, el triunfo de Fernández representa un momento político significativo para Costa Rica, un país que ha mantenido históricamente transiciones democráticas estables y competitivas.
El papel del abstencionismo y la participación ciudadana
Uno de los elementos más destacables de estas elecciones fue el repunte de la participación. Costa Rica, que en ocasiones anteriores había enfrentado altos niveles de abstencionismo, logró revertir esa tendencia en un proceso donde la ciudadanía acudió a las urnas de forma masiva.
La respuesta electoral no solo legitimó el resultado, sino que refleja un clima de mayor involucramiento cívico, quizá impulsado por la esperanza de cambio o por la claridad de las propuestas presentadas por las candidaturas.
Reacciones desde la dirigencia política
Antes de que Laura Fernández se dirigiera a sus seguidores, el actual presidente Rodrigo Chaves rompió la tradición de los mensajes separados para felicitarla mediante una llamada telefónica transmitida en televisión. «Vamos a hacerlo muy bien», dijo Chaves, marcando un gesto inusual de apoyo institucional en tiempos de transición.
Fernández, por su parte, recibió la victoria con un discurso enfocado en la defensa de la democracia y la institucionalidad. “Democracia, democracia, que viva la democracia”, exclamó ante sus simpatizantes, subrayando que el pueblo había decidido con claridad el rumbo político del país.
Promesa de cambio con respeto al Estado de derecho
En su mensaje, la presidenta electa posicionó su proyecto como un proceso de perfeccionamiento institucional y mayor bienestar social. Aunque criticó a la oposición —a la que calificó de “caníbal”— destacó que su administración será respetuosa del Estado de derecho:
“La ley que no sirve se modifica o se deroga… pero mientras esté vigente, se le respeta y se le cumple… porque nadie quiere el autoritarismo”.
Este énfasis en la legalidad busca disipar temores sobre posibles rupturas institucionales y presentar una imagen de gobernanza responsable y dialogante.
Una lectura más allá de los votos
Interpretar este resultado sólo desde la óptica electoral sería limitar su trascendencia. La elección de Laura Fernández representa una reafirmación del sistema democrático costarricense en un contexto regional donde la incertidumbre política ha sido frecuente. Asimismo, la respuesta ciudadana ante la propuesta de continuidad y reforma institucional sugiere que un sector importante de la población busca estabilidad combinada con cambios en la gestión pública.
La figura de Fernández, relativamente joven y respaldada por una corriente política emergente, podría significar tanto una continuidad como un giro generacional en la conducción del país.




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