Sindicatos piden al Gobierno Federal contener precios de alimentos, servicios y vivienda
Veracruz, a 8 de febrero de 2026.- Aunque el salario mínimo aumentó 13 % en 2026, líderes sindicales en Veracruz alertan que la inflación continúa golpeando el poder adquisitivo de las familias trabajadoras. Dirigentes de la CROC y la CTM coinciden en que el encarecimiento de la canasta básica, los servicios y las rentas amenaza con frenar el consumo en los próximos meses y piden medidas urgentes para evitar un mayor deterioro económico.
Un aumento que no alcanza
El inicio de 2026 trajo consigo un incremento al salario mínimo; sin embargo, para miles de trabajadores veracruzanos la mejora se diluye frente al alza constante de precios. Así lo expresó Tomás Tejeda Martínez, dirigente estatal de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), quien señaló que es prematuro hacer un balance anual, pero los primeros meses ya muestran señales de presión económica.
“El salario sube en el papel, pero en el mercado cada vez alcanza para menos”, resumió, al explicar que los productos de la canasta básica registran incrementos continuos que afectan con mayor fuerza a quienes perciben ingresos más bajos.
Inflación: el enemigo silencioso del consumo
Para los sindicatos, el principal riesgo en este año no es la falta de empleo, sino la pérdida del poder de compra. Cuando los alimentos, el transporte y los servicios esenciales aumentan, las familias se ven obligadas a reducir gastos, posponer compras y limitar su consumo a lo estrictamente necesario.
Dirigentes obreros advierten que esta situación puede generar un efecto en cadena: menos consumo implica menor dinamismo comercial, afectando a pequeños negocios y a la economía local en general.
Llamado a frenar los precios básicos
Tanto la CROC como representantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) coincidieron en que el Gobierno Federal debe intervenir para evitar que los aumentos se descontrolen. Los líderes sindicales subrayaron que no solo los alimentos impactan el bolsillo, sino también servicios indispensables como agua, energía eléctrica y vivienda, cuyos costos han mostrado incrementos que presionan los presupuestos familiares.
“Si no se regulan los precios de lo esencial, cualquier aumento salarial queda rebasado”, señalaron, al insistir en la necesidad de políticas que protejan el ingreso real de la clase trabajadora.
Un panorama aún incierto
Los representantes sindicales reconocen que todavía es temprano para determinar cómo cerrará el año en términos económicos; sin embargo, consideran que el comportamiento de la inflación durante el primer semestre será clave para definir la estabilidad del consumo.
En sectores urbanos y rurales de Veracruz, el sentir común es de cautela: se gasta menos, se compara más y se prioriza lo indispensable. Esta dinámica refleja una economía familiar que busca resistir en medio de ajustes constantes.
Más que cifras, una realidad cotidiana
El debate sobre salarios e inflación no se queda en estadísticas. Se traduce en mesas más ajustadas, compras a plazos y preocupación por los gastos escolares, médicos y domésticos. Para los sindicatos, el desafío de 2026 no solo es mantener empleos, sino garantizar que el ingreso permita vivir con dignidad.
El año apenas comienza, pero en los hogares veracruzanos la economía ya se siente cuesta arriba, donde cada peso cuenta y la inflación se convierte en el verdadero termómetro del bienestar.

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