La compra de 53 patrullas en 2025 marca el viraje de arrendamiento a adquisición directa, con una inversión superior a 90 millones de pesos para fortalecer el parque vehicular.
San Luis Potosí, a 25 de febrero de 2026.- La seguridad pública en San Luis Potosí no solo experimentó cambios operativos en los últimos años, sino también una transformación visual y administrativa. Información disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia detalla el destino de las patrullas rotuladas como “PoliSía”, el esquema de pagos que las originó y la posterior adquisición de nuevas unidades bajo la identidad azul de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana municipal.
El destino de las patrullas “PoliSía”: de renta a propiedad
Uno de los cuestionamientos más recurrentes entre la ciudadanía era qué había ocurrido con las patrullas identificadas con la leyenda “POLISÍA”, distintivo de la administración anterior. Los documentos oficiales aclaran que el ayuntamiento realizaba pagos mensuales por 6 millones 304 mil 505.19 pesos por concepto de arrendamiento; sin embargo, al concluir el convenio, la flotilla pasó a ser propiedad definitiva del municipio.
El inventario incluyó 30 unidades Dodge Charger V6 destinadas a persecución, 60 camionetas RAM 1500 doble cabina para patrullaje —divididas en bloques de 50 y 10— y 2 unidades Chevrolet Tahoe Police para respuesta rápida y mando. Actualmente, estas patrullas continúan en funcionamiento y forman parte del patrimonio vehicular de la capital.
Además, se confirmó que algunas unidades operan en áreas como Ingeniería Vial, manteniendo su utilidad mientras se completa la transición hacia la nueva identidad gráfica institucional.
La estrategia visual: el azul como símbolo de renovación
La adopción del color azul como identidad oficial de la corporación responde a una estrategia de unificación institucional. Más allá de un cambio estético, especialistas en comunicación gubernamental señalan que estas decisiones buscan generar percepción de renovación, confianza y profesionalización ante la ciudadanía.
La transición visual también permite diferenciar etapas administrativas y consolidar una imagen corporativa homogénea, un elemento clave en cuerpos de seguridad donde la identidad institucional influye en la percepción pública de autoridad y cercanía.
2025: el cambio estructural hacia la compra directa
Para 2025, la política municipal dio un giro significativo: dejar el arrendamiento y optar por la adquisición directa de unidades. El expediente UT-SI-0455-2025 confirma la compra de 53 nuevas patrullas entregadas formalmente en septiembre de ese año, mediante la Licitación Pública MSLP-38-2025 y el contrato DAAS/167/2025.
Estas unidades fueron las primeras en portar el esquema azul, estableciendo el estándar que gradualmente deberá adoptar toda la corporación.
Las patrullas cuentan con motores aproximados de 2.5 litros y cuatro cilindros, transmisiones manuales, frenos ABS, bolsas de aire, aire acondicionado y equipamiento policial especializado, incluyendo torretas, sistemas acústicos certificados y cámaras de grabación, con garantía mínima de un año.
Inversión multimodal: más allá de patrullas tradicionales
El acta de apertura económica y fallo de la licitación revela que la adquisición no se limitó a vehículos policiales convencionales. El paquete incluyó camionetas pick up, chasis, SUV equipadas, bicicletas, motocarros y unidades eléctricas para diversas dependencias municipales.
Los precios unitarios oscilaron desde poco más de 15 mil pesos hasta más de 1.2 millones de pesos, con un monto total adjudicado de 90 millones 220 mil 900.18 pesos con IVA.
La mayor inversión se concentró en los SUV tipo Police 2025, con más de 40 millones de pesos, seguidos por camionetas pick up y chasis que en conjunto superaron los 28 millones. Las unidades ligeras, como bicicletas y motocarros, representaron montos menores pero complementan la estrategia de movilidad urbana.
Confianza ciudadana y profesionalización policial
Paralelamente, la Guardia Civil Estatal impulsa procesos de capacitación en derechos humanos y actuación policial, en un intento por fortalecer la confianza social en las instituciones de seguridad.
Desde una perspectiva interpretativa, la modernización vehicular no solo responde a necesidades operativas, sino también a una narrativa política: demostrar capacidad institucional, eficiencia administrativa y compromiso con la seguridad pública en un contexto donde la percepción ciudadana suele ser tan importante como los resultados reales.

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